Teresa Rodríguez: «No tengo máster, luchamos contra ese sistema, que es una criba económica»

La líder de Podemos Andalucía habla en su entrevista para LaFronteraHOY sobre su relación con Susana Díaz y el PSOE: «No me creo a Griñán» · «Podemos debe apoyar la movilización, porque el cambio profundo que queremos hacer requiere estar en la calle»

«Es un nombre bonito para un medio», dice Teresa Rodríguez (Rota, 1981) antes de que comience la entrevista. Nos recibe en su despacho, sin otra ventana que una hacia un pasillo oscuro, en el Parlamento andaluz. Carpetas, libros y un pequeño sofá en perpendicular a su escritorio -que no es nada del otro mundo, sin ostentaciones-, donde por casi una hora atiende a un medio que ese día, el pasado jueves, ni siquiera existía físicamente. Hablará de Susana Díaz, de hacia dónde debe caminar Podemos y muestra una postura muy clara respecto a la Semana Santa como tradición andaluza.

¿Tiene usted algún máster?

(Risas) No, no. De hecho, nosotros luchamos mucho contra los máster, contra el sistema de 3+2, donde el máster son dos años y las becas son en realidad préstamos. Yo salí a manifestarme contra eso cuando estaba empezando con el doctorado [por entonces, para acceder a éste no hacía falta máster]. Éramos demasiados y querían imponer una criba económica.

Foto: CRISTÓBAL ORTEGA

¿Por qué es rentable enrocarse y no dimitir?

Es la lógica de muchos partidos, lo vemos en este Parlamento. Intentan minimizar el daño y esperar que el tiempo pase, que la gente se olvide.

¿Qué le quita el sueño a Teresa Rodríguez?

Las jaquecas cuando las tengo, y ya está.

¿Y tiene jaquecas por la política?

No. Antes de estar en las instituciones sí. El sindicalismo da jaqueca, el miedo a perder la batalla, a perder tu trabajo o que lo pierdan tus compañeros. En las instituciones se puede influir de forma más global, pero aunque sea muy ajetreado, es mucho más liviano. Le falta tensión, vida real.

Y Podemos aún se adapta a ello, ¿no?

Nacimos como fuerza de institución, electoral. En enero del 14 nos presentamos y en mayo teníamos cinco eurodiputados, entre ellos yo. En aquel AVE a Madrid pensé ‘¡¿Dónde me he metido?!’. No me lo esperaba, fue muy traumático. Yo pensaba en construir una alternativa a medio o largo plazo.

Se subieron muchas marchas en poco tiempo.

¡Sí! Construir una organización desde cero… Con un enorme potencial, porque los círculos se conformaban espontáneamente, fue asombroso. Se pareció a la espontaneidad del 15-M… Hay que recuperar ese impulso. No necesariamente en círculos, pero sí en que la gente se autorrepresente, como lo están haciendo los jubilados o el feminismo, más allá de estructuras de partido o sindicatos.

¿Cómo ve el juicio de los ERE? ¿Ha perdido ya el PSOE todos los votos que podía perder?

Dependerá de la sentencia. Hay quien dice que apartar a Alaya fue una estrategia para no vincular el caso con un comportamiento de estructura clientelar. De momento, lo que me da miedo es que 20 años de Junta de Andalucía en un banquillo se hayan naturalizado. Hace falta un debate de relieve para evitar que vuelva a pasar.

¿Se cree a Griñán cuando dice que no conocía el fondo de reptiles?

No me lo creo, pero su obligación como imputado es defenderse. No creo que se llevara dinero, pero aquello era un mecanismo para ganar elecciones, garantizar la paz social, amarrar apoyos en determinadas comarcas y sectores. Y todo eso al servicio del PSOE. Han trascendido cosas muy escatológicas, como que si el chófer decía que el dinero iba para juergas y cocaína, pero lo que más me escandaliza es que ese dinero se usara para cerrar empresas en lugar de para crear empleo. Sí, solucionas quizás la vida la que se prejubila, pero si cierra la fábrica, ¿dónde van a trabajar tus hijos? Es un compromiso con una generación. El trabajador sí debe mirar a corto plazo, pero un Gobierno no, y eso es imputable a Chaves y a Griñán. Quizás Griñán fue una continuidad, pero creo que Chaves y su entorno lo idearon.

Foto: CRISTÓBAL ORTEGA

¿Está preparada para elecciones en otoño?

¡Para otoño y para mañana! Hombre, mañana no, pero las negociaciones por la confluencia van avanzadas. Posiblemente presentemos pronto una primera propuesta para que se consensúe por los partidos. Sobre el programa tenemos mucho avanzado, porque somos el grupo que más propuestas de Ley ha presentado, 17, y más de 3.000 iniciativas. Nuestro paso por las instituciones nos va a servir para ganar en concreción, que es algo que nos pide la sociedad. Piensa que la gente sabe qué va a hacer Rajoy o Susana Díaz cuando se presentan, y con nosotros es legítimo que no lo sepan. Nos piden un plus a la hora de presentar el programa, y por eso hemos dado un paso más allá.

Debemos animar siempre a la movilización, porque el tipo de cambio que queremos hacer es un cambio completo

¿Marea Andaluza? ¿Unidos Podemos? ¿Algo sobre la marca?

No hay nada, pero seguramente sea una organización 100% andaluza, un proyecto pensado desde Andalucía, con un nombre andaluz… Nosotros hemos tenido una discusión interna por conquistar nuestra autonomía.

¿Teresa Rodríguez es andalucista, nacionalista andaluza…?

Soberanista popular, que significa que la soberanía debe recaer en el pueblo, que hoy reside en los poderes financieros. Andalucía tiene una trayectoria concreta y necesita cerrar la brecha con el resto del territorio. Aportamos menos a la renta nacional hoy que en 1981. Igual que la mujer necesita un movimiento propio para reconocerse su discriminación, ganar autoestima colectiva y proyectar un futuro en igualdad, Andalucía requiere exactamente esas tres cosas. Debe reconocerse que hemos sido los jornaleros, los que recogían el algodón que nutría la industria textil del Norte y que son sectores que simplemente tienen menos valor añadido. Debemos ganar autoestima fijándonos en el 4-D, en Blas Infante, en Caparrós. Así, podremos proyectar un futuro donde se cierre esa brecha.

¿Por qué Andalucía es la única autonomía que no cambia de color político?

Yo estoy orgullosa de la resistencia andaluza a la derecha. Tenemos la memoria del señorito andaluz, de la derecha franquista. A cambio de eso, tenemos un Gobierno del PSOE esclerotizado, una red clientelar, un partido que no quiere que salgamos de esta situación.

¿En que se diferencia un Gobierno del PSOE del que pudiera llevar a cabo el PP andaluz?

En lo económico, ambos partidos han acercado posturas. Ambos han privatizado, han hecho reformas laborales… El PSOE sacó adelante el desahucio exprés. Pero el PP tiene un plus: la ley del aborto, contra el matrimonio homosexual, la ley mordaza… Es también un recorte de derechos. Prefiero en general que gobierne el PSOE al PP. En Andalucía, sencillamente se sustituirían unas redes clientelares por otras. Sólo hay que ver la de la Comunidad de Madrid, que es del PP.

¿Apoyaría unos presupuestos en Andalucía para evitar el adelanto electoral?

No, los apoyaría si aceptan nuestras propuestas: un 5% del PIB dedicado a Educación, otro 5% a Sanidad, un 3% de cláusula suelo para los servicios sociales. Pero han priorizado la relación con Ciudadanos.

¿Cuál es su relación personal con Susana Díaz?

No existe. Viene al Parlamento para su intervención y ya está. Eso es un error, no sólo en cuanto el respeto al lugar donde descansa la plural soberanía andaluza.

¿Ve intención del PSOE a día de hoy de mejorar esas relaciones?

A lo mejor en lo coyuntural sí. Pactaban con Ciudadanos porque se veían compatibles. Entendieron que le quitaba votos al PP. Pero ahora, en este PSOE andaluz tan conservador, colisionan también y ven que pierden votos frente a Ciudadanos. Pero el susanismo, la idea de esos socialistas que se han criado en la sede del partido y que pensaban más en el politiqueo y en ascender que en la política, ve como enemigos a Podemos. Trascendió una conversación a los medios del PSOE malagueño, en la que el secretario decía que el PP era el rival pero que el enemigo somos nosotros. A largo plazo quieren que desaparezcamos, y piensas que nosotros queremos hacerles desaparecer. También hay otros militantes del PSOE que se han formado en el sindicato, en la lucha contra el franquismo, en la lucha vecinal, que no tiene nada que ver con el susanismo.

¿Qué ha hecho Juan Marín (Ciudadanos) para ser el líder más valorado?

No lo sé. La valoración de los líderes tiene que ver con el conocimiento. El ser el menos conocido implica también que el que sí te conoce es más fan. Ahí está la trampa de esa encuesta. Él no es de confrontar, pero creo que para cambiar las cosas alguien se va a sentir interpelado, y ese que teme que su situación cambie siempre va a contestar. Es cierto que hay que evitar las antipatías, pero a Ciudadanos lo han cuidado mucho los medios y a nosotros nos han dado fuerte. Me lo esperaba, ¿eh?, sin victimismo, no voy a lloriquear, pero es cierto. Recuerdo que trascendió una conversación de Botín antes de su muerte, en la que decía que sus dos preocupaciones eran Podemos y Cataluña. Estaba claro que nos iban a golpear con fuerza.

El debate catalán ha beneficiado a Ciudadanos.

Es curioso, nos han hecho sentir que nos jugábamos lo que somos. Y el asunto en Cataluña es importante, pero nos han intentado tirar de las tripas. Decir de un día para otro que ese referéndum era el primer problema…

Podemos se siente más cómodo cuando hay movilización, algo que ha bajado mucho estos años. ¿Debe propiciar que vuelva o adaptarse al nuevo tiempo?

Debemos animar siempre a la movilización, porque el tipo de cambio que queremos hacer, como cambiar la relación con la patronal, con el medio ambiente, entre los territorios… Es un cambio completo, que debe tener una movilización consciente y no vale sólo con la papeleta. Además, cuando la gente se moviliza, las victorias son reales, porque por muy buenas y bonitas que sean unas leyes, sin movilización se incumple por abajo. Hoy en día lo que se pide es que al menos se cumpla la última reforma laboral, porque en el día la situación de debilidad es aún mayor a lo que recoge la Ley. La gente se acostumbra a vivir sin derechos, sin un sueldo suficiente… Eso es preocupante.

Foto: CRISTÓBAL ORTEGA

¿Cómo aborda el fenómeno Spiriman? (El médico granadino que ha lanzado un pulso social al SAS) Una persona sin partidos movilizando a tanta gente.

Tiene que ser así, autónomo, porque existe una crisis de los proyectos colectivos. En las Europeas de 2014 pusimos la cara de Pablo Iglesias en la papeleta porque se ha perdido la confianza en el colectivo. Entonces, fue necesario que una personalidad que llamara la atención fuera el que confrontase. Pues eso es lo que pasa con Spiriman. Su autonomía le da fuerza, y tiene que ser así.

La sanidad ha pasado de ser la joya de la corona de Andalucía a un asunto que provoca rechazo.

La identidad de una autonomía es en gran parte Educación y Sanidad. Si no te cuida, no te sientes parte. Era una situación acumulativa, tenía que explotar, porque por primera vez en 40 años hemos visto que los servicios sociales no iban a mejor sino a peor. La situación en la Sanidad la ha visto cualquier persona que va a su médico o tiene un familiar enfermo.

Podemos, como fuerza que aspira a representar al andalucismo, ¿debe hacer una relectura de las tradiciones y de la identidad andaluza? Por ejemplo, diría que en el asunto de la Semana Santa es donde más incómodo se les ha podido ver.

Existe un debate entre tradición y laicismo. Otra cosa es saber abordarlo sabiendo que en Andalucía hay una serie de manifestaciones culturales aparentemente eclesiásticas que en realidad son populares. Tradiciones centenarias a menudo vinculadas a la espiritualidad que a la Iglesia. Nosotros hemos tenido problemas al revés, por dar su espacio a la religiosidad frente a un discurso más frío. La costumbre, si es respetuosa con los derechos humanos y animales, es digna de debatirse. Eso sí, se nos han atribuido propuestas que nunca hemos hecho. Jamás, nunca, nunca, nunca, hemos pedido acabar con la Semana Santa, y es algo que se extendió como la pólvora.

El Consejo de Hermandades de Cádiz acaba de imponer una medalla a Kichi.

Y a la vez hemos cambiado cosas. Por ejemplo, el bastón del Ayuntamiento de Cádiz ya no se entrega al Nazareno, que era una tradición muy reciente, de hace 30 años. El alcalde sale en la procesión, pero detrás, con su madre, de forma anónima. El Nazareno representa a un barrio, lo defendemos, es nuestra identidad, pero de la entrega se podía prescindir. A mí en Semana Santa no me sobran imágenes, me sobran símbolos militares, el alcalde, la Legión…

Una gran batalla estaba en luchar contra los mitos de Podemos.

En Cádiz se llegó a decir que al cuarto mes de gobierno no iban a cobrar los funcionarios. Es lo que dice Saldaña en Jerez, que hay que evitar que gobierne Podemos porque se va a abrir el suelo bajo nuestros pues. Que eso lo diga en una ciudad que tiene dos alcaldes en prisión, y que lo diga un partido que tiene el caso Lezo, Púnica, Gürtel…

¿Se acabará el peaje de la AP-4?

Lo veremos cuando llegue el momento, se supone que debe acabar. Espero que sí, que no tengamos la experiencia de otros lugares. Seguiremos presionando, porque es de vergüenza.

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