«Casi nadie de los que defendían el busto de Pemán lo han leído, no creo que tengan tan mal gusto»

El portavoz de la Plataforma de la Memoria Democrática apunta y dispara · «Conozco a gente que se ha enterado ahora de que su abuelo estaba en una cuneta» · «En Jerez, los rojos no mataron a nadie… Que vengan a decirme a quién».

Pepe Ruiz Mata habla claro y, por eso, escucharle y leerle ayuda a aclarar muchas ideas. Tras casi dos horas, la entrevista pasará casi a una charla. Las preguntas van surgiendo. Historiador y portavoz de la Plataforma por la Memoria Democrática de Jerez, apunta con su verbo y dispara contra los convencionalismos. “Ahora dice Saldaña que, si llega a alcalde, va a poner otra vez el busto de Pemán en el Villamarta. A ver si tiene huevos. Estoy seguro de que la mayoría de los que defendían ese busto no lo han leído en su vida, pero no por nada, sino porque no creo que tengan mal gusto”. ¡Pum!

Esta semana se ha dedicado a las charlas promovidas por la Plataforma por la Memoria Democrática de Jerez, de cara a la conmemoración de este 14 de abril, fecha en la que se cumplen 87 años de la proclamación de la II República.

¿Quedan restos de franquismo sociológico en Jerez?

Sociológico y físico. Tenemos muchas reminiscencias. Hay varios tipos de franquistas: el que lo es y no lo oculta; y el que lo es y lo oculta, aunque se le nota cuando actúa. El fascismo es una forma de concepción del mundo y acaba manifestándose.

Ruiz Mata. / Foto: CRISTÓBAL ORTEGA.

¿Y en algunos líderes políticos?

Los hay, los que lo niegan porque queda mal. Hay ciertos líderes que defienden ciertas cosas… El busto de Pemán, ¿a qué venía? ¿Por qué los hay que no condenan el golpe de Estado del 36? Hay quien defiende aún que Franco vino a salvar la patria.

Aún quedan reminiscencias en algunos aspectos de la vida local, pónganse por ejemplo algunas tradiciones de la Semana Santa.

Asuntos que se perciben como tradición, pero que en realidad no lo son. El problema es que aquí ganó el fascismo. En Alemania perdió la guerra, pero aquí gobernó 40 años, en los que cambiaron verdades e implantaron tradiciones, junto a la Iglesia. En Sevilla, el fajín de Queipo lo lleva la Macarena. Eso no es tradición, eso es defender a un asesino porque es de los tuyos. Las hermandades no se complican con eso. A poco que tenga 40 ó 70 años, te crees que es tradición, pero no es así.

Y la Transición no resolvió ese franquismo.

La Transición fue algo medido, que vino mucho temo de fuera de España. Y no se preocuparon de recuperar la memoria por la ley del silencio. Conozco a gente que se han enterado ahora de que tenían a sus abuelos en cunetas. Había miedo hasta dentro de las casas. En Jerez no se hablaban de eso. Y eso que en Jerez no hubo guerra. Y aún así, hemos contabilizado al menos a 500 asesinados. La cifra ronda las mil personas cuando sumas aquellos que murieron indirectamente, como en prisiones, por enfermedades… En la finca El Marrufo se cree que hay unas 300 personas en fosas. En San José del Valle mataron a casi todo el pueblo. Es espeluznante. Todo ese horror crea un silencio. Es como le pasa a los maltratados, que siendo víctimas se sienten los culpables. Han tenido que venir los nietos a buscar a sus abuelos, porque ya hemos vivido en democracia. ¿Por qué tenemos que aguantar que mi abuelo rece como traidor, si en realidad lo fusilaron para quitarle su casa en la barriada España?

¿Y eso de que también mataron los rojos?

En Jerez los rojos no mataron a nadie. Antes de la guerra, intentaron matar al jefe de Falange a puñaladas, pero ni siquiera lo mataron, a Bernal, un auténtico salvaje. Que vengan a decirme a quién. A lo mejor, no sé si a uno o dos, no lo sé. ¡Pero qué horror el argumento del y tú más! Ahora bien, yo estoy en un pueblo y me entero que en el de al lado han bombardeado y arrasado con todo, como en Almendralejo, donde mataron a más de 1.500 personas, y el pueblo se amotina, va a la cárcel y mata a los fascistas que hay allí. ¿Eso no es más bien linchamiento?

¿Acción-reacción? ¿Contrainsurgencia? ¿Era esperable?

Oye, que siempre es penable. Hubo un caso, en Paracuellos, sonado, donde gente y mandos intermedios fusilaron a una serie de gente que estaba en la cárcel. Eso no estuvo bien. Paul Preston lo cuenta, acusa a Carrilo y éste no lo niega. No estuvo bien, es penable. Pero te puedo contar también el caso de un alcalde republicano que se va con una pistola a la puerta de la cárcel e impide que los republicanos maten a los que están presos. ¿Sabes qué fue lo primero que hicieron los golpistas cuando llegaron a ese pueblo? Matar a ese alcalde, fusilado. Y fíjate cómo es el miedo. Año 2010 en El Bosque. Dos investigadores buscando fosas y no las encuentran. De repente llega una mujer con la cara tapada y les señala el lugar. ¡Ese miedo aún pervive! Sintió que se debía tapar la cara.

La película ‘La Vaquilla’, de Berlanga, retrata que todos éramos hermanos, que caías en un bando o en otro según tu suerte.

Sí, y es verdad, lo que pasa es que en un bando había algunos que no eran iguales, los que de verdad eran fascistas. Los falangistas. Pero las diferencias están ahí. Queipo de Llano animaba a matar rojos en Sevilla y violar a sus mujeres, ‘para que supieran lo que era un hombre’. Era ese Gobierno fascista el que animaba a la muerte. En el caso de la República nunca fue el Gobierno el que animaba a matar, a pegar tiros, era la gente la que de forma desorganizada se iba a la cárcel y mataba a los presos fascistas. En la Posguerra fusilaban a la gente sin juicio. La diferencia es enorme. Después del 39 no fueron actos de guerra, sino de matanza, exterminio. Cuenta Paul Preston que un general alemán en el frente le dijo a Franco que en Alemania no mataban a los presos, sino que los llevaban a campos de trabajo para que contribuyeran. Franco le contestó que sabía lo que hacía, que no iba a quedar nadie. ¡Quería fusilar a todos! Y la represión no fueron sólo las muertes: mujeres afeitadas, dándoles aceite de ricino, por el que algunas murieron… Un falangista de Cádiz cogió a la mujer del secretario de UGT en Cádiz y la ató a la pata de la cama para violarla. Vejaciones absolutas.

¿Y en Jerez? ¿Qué cara tuvo?

El marqués de casa Arizón, uno de los mayores asesinos que ha tenido Jerez, llama a todas las fuerzas leales a que se reúnan en el cuartel de la calle Taxdirt. Muchos de los señoritos jerezanos acuden a esa llamada. Y como iban a ir de caza, muchos llevaban unas escopetas especiales, de coleccionistas, pues la ocasión lo merecía. No llevas un rifle de poca monta, hay que lucirse. Esas escopetas especiales tenían una munición también especial. Bueno, pues muchos de los cuerpos de las cunetas tienen esa munición en el cuerpo. (Silencio) Blanco y en botella. O sea, no te puedo decir fulano o mengano, pero fueron señores que se podían pagar esos fusiles. Y ese fusil no se presta.

¿En qué nos afecta a día de hoy esta memoria?

En que tienen monumentos, o rotondas, o placas… No es abrir heridas, es reconocer lo que pasó… Y en que no tenemos un rey por la gracia de Dios, sino que tenemos un rey por la gracia de Franco. Nadie nos preguntó. Pero como sabían que saldría República…

O democracia con rey o nada.

Exacto. Firmamos rey, firmamos Ley de Amnistía, firmamos todo por el miedo. Nos han metido todo lo que ellos han querido. El invento del 23-F iba encaminado a que no nos saliéramos del guión.

¿Cómo viviste aquel 23-F?

Ni me enteré. Estaba trabajando arreglando una máquina, y cuando llegué por la noche a casa me lo contó mi mujer. «Han dado un golpe de Estado». «¿Quiénes?», le pregunté. «La Guardia Civil». «Pues vamos a acostarnos, que esto no va a ningún lado». Yo había ido en las listas al Ayuntamiento, estaba afiliado al PTE (Partido del Trabajo, de ideología comunista), pero no tuve miedo en ningún momento.

Cuentan que en calle Bizcocheros, donde los sindicatos, salía humo por las ventanas con las quemas de papeles.

No sé si será verdad (ríe). A mí desde luego no me asustó, porque si el Ejército no era, no iba a pasar nada. Yo en ese momento supe que habían sido cuatro, que era un simulacro. Dicen que el alcalde se rodeó de la Policía, pero malo, porque eran los primeros que llegado el momento… (ríe). Querían que sonaran los sables fuerte para que siguiéramos tragando con cosas que no queríamos. Fue un momento duro para los que pensábamos que en la Transición se podría conseguir otra cosa.

 

¿Qué han hecho los gobiernos de Jerez por la memoria democrática?

Ponerles calles, rotondas, monumentos… Las jornadas que hemos hecho en la plataforma estos días se han llamado ‘Jerez, ciudad sin memoria’, pero yo no estoy de acuerdo. Jerez es una ciudad sin memoria para las víctimas, pero recuerda a los triunfadores. Ni a Pacheco, ni a Pilar Sánchez, ni a García-Pelayo les ha preocupado nunca la memoria democrática. Hasta ahora. Éste es el primer Ayuntamiento el que no sólo no hace nada por los triunfadores sino que se interesa por la memoria democrática. Hay varias razones. Una es que hemos estado presionando con la plataforma. Otra es que estaban ahí IU y Ganemos. Y otra es que Mamen Sánchez es familia de víctimas. Ella misma lo cuenta. Pacheco le puso la rotonda a Miguel Primo de Rivera y Urquijo, frente a El Altillo. Fue un gran fascista, sobrino de José Antonio y como un hijo para Franco.

 

 

Y del 14 de abril de 1931… Al abril de 2018.
Así ve Ruiz Mata la España de hoy.

 


¿Qué le pareció la intervención del rey como respuesta al referéndum?

Que nos quieren vender que el rey es apolítico, pero no lo es. Es absurdo, lo es. No he conocido nunca a un

El presidente de la Plataforma por la Memoria Democrática, en un momento de la entrevista. / Foto: CRISTÓBAL ORTEGA

rey de izquierdas. Hombre, es que si Cataluña se va, él pierde parte de su reino. Todos los reyes de la historia han luchado y han matado por mantener su reino, y el de ahora sale en televisión. Aquí ambas partes lo han hecho mal. Si Cataluña hubiese tenido en cuenta a otra gente del Estado español. En cierta manera, ha despreciado el apoyo de los demás, porque han actuado como si fueran una raza superior. Hay una lucha entre centralismo y la periferia. Muchos estamos en esa periferia, pero no nos han buscado. Son incapaces, ¡es una raza superior! Todo lo más, los vascos. Bueno, pues si usted es una raza superior, pues para usted. Y por otro lado, ha dado con un Gobierno en Madrid que siempre está de perfil, que intenta solucionar un problema político con los jueces. Ahora pueden meter a cinco, diez, veinte líderes catalanes en la cárcel, pero… ¿Vas a meter también en prisión a los alcaldes que firmaron por la independencia? Es absurdo. ¿Y luego, al que lo apoye? ¿Veinte, cien, diez mil personas en la cárcel? A largo plazo, es una batalla que pierdes. Judicializar a corto plazo, funcionará, pero no a largo, porque están creando a sus mártires.

Y ahora todo esto ha generado un repunte de la derecha. ¿Por qué?

Por la derecha, astutamente, se arroga la idea de España. Pero no olvidemos que cuanto más fuerte diga una persona España, España, España, más lejos tiene el dinero. Sin embargo, el currito tiene el dinero aquí, porque se cree el discurso. Eso de que España se rompe y la derecha la mantiene.

¿Y no hay cierta responsabilidad en la izquierda?

No, porque la izquierda a veces peca de honrada. ¿Y qué dice? Creo en la autodeterminación de los pueblos. ¡Ah!, pues a muerte. No lleva eso a la estrategia. Cosa diferente a la derecha, que piensa de una forma, actúa de otra, y no pasa nada. La izquierda pide diálogo, ha sido más moderada. Y la derecha hasta puede pedir los tanques.

¿Ha afectado el asunto catalán al andalucismo? Parece que en la calle se siente un pequeño aumento de ese orgullo andaluz.

Lo mal que está el andalucismo es en parte de todos los que estuvimos ahí metidos, y somos un poco responsables de que la gente haya abandonado ese barco. ¿Un repunte? Hay un orgullo soterrado del andaluz. Tengo mi diferencia con el PA. 24 años de Pacheco y en el día a día no había diferencia con que fuera del PSOE por ejemplo, desde el punto de vista del nacionalismo andaluz. Al PA le faltó estructura de partido, allí cada alcalde hacía lo que le daba la gana, a su aire. No hubo disciplina, la que se impusieran entre todos democráticamente. No había línea común.

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