150 millones de niños trabajan en el mundo… Y la mayoría lo hace en el sector agrícola

Los datos de la ONU muestran que seguimos en un mundo atroz. Los rescatamos en el Día Mundial contra el Trabajo Infantil.

Este 12 de junio se celebra el Día Mundial contra el Trabajo Infantil. Las cifras son terribles, y dan cuenta de que la percepción que se tiene en Occidente sobre esta lacra está llena de imprecisiones. Por ejemplo, la mayor parte de la mano de obra infantil no está en Asia, sino en África. Y no, no se dedican a la manufactura de productos textiles en mayor proporción, sino a la explotación agrícola. Además, la mitad de los menores se encuentran realizando trabajos de riesgo.

Veamos las cifras de la Estimación mundial sobre el trabajo infantil: «Resultados y tendencias, 2012-2016», (Ginebra, septiembre de 2017).

  • En todo el mundo, 218 millones de niños de entre 5 y 17 años están ocupados en la producción económica. Entre ellos, 152 millones son víctimas del trabajo infantil (producción económica y explotación no son lo mismo); casi la mitad, 73 millones, están en situación de trabajo infantil peligroso.
  • En términos absolutos, casi la mitad del trabajo infantil (72 millones) se concentra en África; 62 millones en Asia y el Pacífico; 10,7 millones en las Américas; 1,1 millones en los Estados Árabes; y 5,5 millones en Europa y Asia Central.
  • En términos absolutos, casi la mitad del trabajo infantil (72 millones) se concentra en África; 62 millones en Asia y el Pacífico; 10,7 millones en las Américas; 1,1 millones en los Estados Árabes; y 5,5 millones en Europa y Asia Central.
  • En términos de prevalencia, 1 de cada 5 niños de África (19,6%) están en situación de trabajo infantil, mientras que en otras regiones la prevalencia oscila entre el 3% y 7%: 2,9% en los Estados Árabes (1 de cada 35 niños); 4,1% en Europa y Asia Central (1 de cada 25); 5,3% en las Américas (1 de cada 19); y 7,4% en la región de Asia y el Pacífico (1 de cada 14).
  • Casi la mitad de los 152 millones de niños víctimas del trabajo infantil tienen entre 5 y 11 años; 42 millones (28%) tienen entre 12 y 14 años; y 37 millones (24%), entre 15 y 17 años.
  • La prevalencia del trabajo infantil peligroso es mayor en los niños de entre 15 y 17 años. Con todo, una cuarta parte de los niños ocupados en el trabajo infantil peligroso (19 millones) son menores de 12 años.
  • De los 152 millones de niños en situación de trabajo infantil, 88 millones son varones y 64 millones son niñas.
  • Los niños varones representan el 58% del total de ambos sexos en situación de trabajo infantil, y el 62% del total de ambos sexos que realizan trabajo peligroso. Se observa que los niños corren más riesgos que las niñas de verse involucrados en el trabajo infantil, pero esta apreciación puede deberse a que el trabajo de las niñas no siempre se declara, especialmente en el caso del trabajo infantil doméstico.
  • El trabajo infantil se concentra en primer lugar en la agricultura (71%), que incluye la pesca, la silvicultura, la ganadería y la acuicultura, y comprende tanto la agricultura de subsistencia como la comercial; el 17% de los niños en situación de trabajo infantil trabaja en el sector de servicios; y el 12% en el sector industrial, en particular la minería.

El trabajo infantil se define como aquel que no es apropiado para la edad de un niño, o de forma más específica, el trabajo que afecta la educación de un niño o que puede dañar su salud, seguridad o moralidad.

«Los niños deben poder realizar plenamente sus derechos a la educación, al esparcimiento y el desarrollo saludable», recuerdan desde la ONU. «Esto, a su vez, les dará la base esencial para lograr un mayor desarrollo social y económico, la erradicación de la pobreza y el respeto de los derechos humanos. Pero el trabajo infantil es un problema complejo. Realizar un trabajo demasiado difícil para la edad y la capacidad de un niño puede provocarle lesiones permanentes, dañándolo para el resto de su vida. El trabajo infantil es un problema global que requiere una solución global. Sensibilización y promoción son los primeros pasos.  Entre los factores clave que contribuyen al trabajo infantil en las áreas rurales figuran los bajos ingresos familiares, las escasas opciones de medios de vida, acceso deficiente a la educación y una aplicación limitada de la legislación laboral. Muchas familias y comunidades consideran que no tienen otra opción que emplear a sus hijos en la agricultura para poder satisfacer sus necesidades de alimentos e ingresos. De hecho, se estima que dos tercios de los niños trabajadores agrícolas lo hacen en explotaciones familiares o junto a miembros de la familia».

Para abordar adecuadamente el trabajo infantil, «es importante que entendamos que no todo el trabajo en la agricultura que realizan los niños se considera trabajo infantil. Algunas actividades les ayudan a aprender valiosas habilidades agrícolas y experiencias que pueden usar como adultos; a desarrollarse socialmente y a conservar creencias y prácticas culturales, al tiempo que contribuyen a su propia supervivencia y seguridad alimentaria. El derecho internacional toma en cuenta estas situaciones siempre que las tareas del niño sigan unas cuantas reglas importantes. El menor debe tener al menos 13 años (o 12 años en algunas economías en desarrollo) para poder ayudar, y si lo hace, debe ser por un tiempo limitado cada semana, solo en trabajos no peligrosos, y tiene que seguir asistiendo a la escuela. El trabajo infantil no solo prolonga el ciclo de pobreza para los niños afectados, sino también para sus familias y comunidades. Sin educación, es probable que estas niñas y niños sigan siendo pobres, perpetuando su situación y, en última instancia, socavando los esfuerzos para alcanzar una seguridad alimentaria sostenible y acabar con el hambre».

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