‘Te doy mis ojos’

Comenzamos una de las semanas más importantes para la ciudad de Jerez. La feria, una festividad de “compadreo” y buen ambiente. Imaginad que una noche de esas, entre copa de fino y copa de fino, baile y baile, hacéis nuevos amigos. Pasas una buena noche, cantas, ríes, y de madrugada te dicen que porque no vas con ellos a otro lado a terminar la fiesta.

“Me lo estoy pasando muy bien” podías pensar, entonces vas con ellos. Te pasan la mano por encima del hombro, como si fuéseis colegas de toda la vida. Te sientes cómodo, “estos tíos son de puta madre”.

Cuando os alejáis del recinto ferial entre risas, uno de tus nuevos colegas se da cuenta de algo. Se le ha apetecido cuando lo ha visto. Ese reloj precioso que era de tu padre, un Rolex que lleva tiempo en tu familia. Y llega ese momento, en una calle oscura y vacía de Jerez a horas tardías, en el que te comenta “¿qué reloj mas chulo, no?” mientras el resto se ríe y asiente. Y tú ya te percatas. Ya esos tíos no te parecen tan agradables, pero quieres actuar de forma natural. Sonríes un poco, pero ya no como antes, sino con una risa nerviosa. Eres consciente de las miradas cómplices que empiezan a cruzarse. En esos momentos, los ves y son claramente más corpulentos que tú. Empiezas a contar, y no te esperabas alguna vez que 5 personas te pusieran tan nervioso.

El grupo para en una casapuerta, sobre la marcha y te piden que enseñes el reloj. Tú ya solo quieres salir de allí. No entiendes cómo no te diste cuenta antes, si parecían buenos tíos. Te invitaron a algunas copas, cantaron contigo, pero ¿y si tienen una navaja?

“A ver, déjame que me lo pruebe”. Joder, es el reloj de tu padre, pero, ¿cómo vas a decirle que no? Te falta hasta el aire de lo rodeado que te sientes. Al final te ves obligado a dejarle el Rolex. Todos se lo prueban entre bromas y risas. Hasta que uno dice “oye me lo voy a quedar, que me sienta muy bien”. Después de ese momento, solo quedas tú y la oscuridad del portal a horas intempestivas.

Pues imaginad que en vez de querer tu Rolex de hombre, quieren tu cuerpo de mujer. Este es el caso de La Manada. Nadie pensaría que el reloj lo han hurtado, el reloj lo han robado. Y la chica ha sido violada, no han abusado sexualmente de ella. Porque no cabe duda de que existe intimidación. Bueno sí, sí cabe duda para los magistrados del tribunal de este caso. Para uno, incluso, como sonreíste cuando te pidieron el Rolex, no es delito. Se lo has regalado voluntariamente.

Tenemos unos hechos probados. Es decir, hechos que el tribunal ha aceptado como verdad. En esos hechos se relata que la víctima sintió “un intenso agobio y desasosiego” en el portal en el que ocurrieron los hechos, “que le produjo estupor y le hizo adoptar una actitud de sometimiento y pasividad, determinándole a hacer lo que los procesados le decían que hiciera, manteniendo la mayor parte del tiempo los ojos cerrados”.

Por tanto, el problema, el error del caso está en la interpretación de los magistrados. Si la jurisprudencia ha establecido que existe una intimidación ambiental no se entiende cómo los jueces ante este relato no creían que hubiese intimidación.

¿Es la solución el endurecimiento del Código Penal? No lo es. Parece que todo lo queremos solucionar a golpe de cárcel y máxima pena, pero no lo es. A diferencia del discurso hipócrita del frente de derechas, que ahora le parece que 9 años es algo que “hay que considerarlo y pararse a pensar que son muchos años” pero “matar a alguien sale barato” con 25 años de condena y quieren la prisión permanente revisable, yo no voy a pedir un endurecimiento del Código Penal. Porque 9 o 15 años no sirven de nada si no se orientan a una educación sexual real.

Por suerte, la mayoría de los movimientos feministas, utilizaron el mensaje clave. “No es abuso, es violación”. Porque el problema no es la ley. El problema es la interpretación de la ley.

No podemos olvidar que esas personas van a salir, y no ganamos nada con 5 años más o 5 años menos. Esos años no nos van a salvar a las mujeres. Lo importante es la reeducación que pueda ejecutarse durante esa pena privativa de libertad. El uso de talleres, cursos, trabajadores sociales. Lo importante es, que el día que salgan, no se les vuelva a pasar por la cabeza que 5 hombres penetrando por todas las cavidades de su cuerpo a una chica en un portal oscuro es algo normal.

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