Seis años de la fractura de cadera que costó una corona

Fue un 14 de abril cuando Juan Carlos I se fracturó la cadera cazando elefantes en Botsuana. Por pocó acabó con la monarquía.

Sonaban los ecos del 15-M. Hacía menos de seis meses de unas Elecciones Generales que otorgaron mayoría absoluta al Partido Popular, en cumplimiento el guión en un tiempo en el que no existían alternativas estatales como hoy lo son Podemos y Ciudadanos. En aquellos días de abril de 2012, precisamente, el Gobierno anunciaba otro recorte a Educación y Sanidad. De las instituciones del Estado, en cuestionamiento, apenas se salvaban de la desafección las Fuerzas de Seguridad o la Corona.

Este 14 de abril se cumplen 87 años de la proclamación de la II República, frustrada por un golpe de Estado fascista y una cruel Guerra Civil. Pero también se cumplen seis años del accidente de Juan Carlos I en Botsuana, un accidente que fracturó su cadera y su Corona. La desafección general se alineó públicamente contra el monarca, que llevaba como Jefe del Estado desde el 75 sin apenas sobresaltos.

Recordaba recientemente el periodista José María García, en una entrevista ofrecida en el programa Salvados, que ha existido un pacto tácito entre la Corona y los principales medios de comunicación desde la Transición para salvaguardar la imagen del rey Juan Carlos. Sólo en aquellos días, la crisis de reputación fue tal que nada se pudo hacer por paralizar el escándalo.

Los rumores pasaban ya a los titulares de los principales medios e interesaban por igual a analistas políticas y prensa del corazón”

No era la primera vez que el rey se iba a cazar elefantes, ni la primera vez que sufría un accidente de tales características. Pero sí era el primer suceso ocurría en los peores tiempos de una crisis económica que una década después aún no ha acabado. La ostentación en aquel 2012 era difícil de relatar a la sociedad.

La portada de El Jueves tras el suceso, donde se bromeaba con los líos extramatriomniales de Juan Carlos I.

Y por su fuera poco, entre los datos de la cacería, trascendió que Juan Carlos I había acudido junto a una mujer, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, nórdica de sangre noble, de quien se dijo abiertamente que era amante del monarca. Los rumores públicos pasaban ya a los titulares de los principales medios de comunicación e interesaban por igual a analistas políticas y prensa del corazón. Las redes sociales hicieron el resto. No había forma de negar a Corinna.

Tras ser trasladado a España y tratado por sus médicos de confianza, el rey permitió una pequeña declaración pública el 18 de abril de 2012, que quedará para la posteridad y marcará para siempre su imagen: “Lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir”. Lo decía con aparente aflicción. La disculpa, de la que suelen renegar los políticos, fue la única estrategia de comunicación para aquellos días. Las continuas recaídas de salud de Juan Carlos I le fueron apartando de muchos actos de representación, hasta su marcha en 2014.


El prestigio de la institución no se recuperaría hasta pasado el tiempo, si es que actualmente se ha igualado en fortaleza a los tiempos previos a la crisis. Y basta recordar episodios como la llegada a la Jefatura del Estado de Felipe. Por un lado, cierta parte de la sociedad se movilizó en las calles sin éxitos para propiciar una elección entre monarquía y república. Por otro lado, lo que debía ser un paseo triunfal en Madrid fue en la práctica de escaso seguimiento entre la población, si se comparan con actos de magnitud similar como las bodas reales.

De aquella jornada, además, quedará también la infiltración de un mediático Pequeño Nicolás, un caradura que burló el protocolo y se coló en el acto de recepción tras la proclamación.

Volviendo a 2012, por delante quedarían muchísimas portadas que iban entre el morbo y el debate sobre la República. Unos hechos ocurridos un 14 de abril precipitaron un debate que, en la práctica, hoy se ha cerrado. Pero era la primera vez en 40 años de monarquía parlamentaria en que se sugería públicamente que era viable y hasta recomendable preguntar a la ciudadanía. No hay que olvidar que en la Constitución del 78, la Jefatura del Estado se incluyó dentro del ‘pack’ constitucional y no se promocionó referéndum alguno específico. O monarquía o volver a empezar la Transición. Aquel debate nació un 14 de abril, de 2012, en plena África negra. Costó una corona, pero bien pudo costar toda una monarquía.

 

Deja un comentario

Your email address will not be published.

*