Rubalcaba, en Jerez: «ETA fue el principal obstáculo de la Transición. Mataba para evitarla»

Invitado a una conferencia en la UCA, el ex ministro del Interior ha repasado el final de la banda terrorista.

El ex vicepresidente del Gobierno y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha acudido al campus de Jerez de la UCA para hablar dentro del ‘Ágora de Seguridad’ de la UCA, con amplia presencia de estudiantes y medios de comunicación, que abarrotaron el salón de grados. En sus palabras, ha sido la primera vez que ha hablado del final de ETA, que vivió desde el Gobierno de Rodríguez Zapatero.

«Cuando me propuso el Ágora hablar de seguridad, celebrando los 40 años de Constitución, es momento de hacer balance. Y por qué no en materia de seguridad. El problema de ETA era el último que arrastrábamos desde tiempos de la Transición. ETA es un problema que viene de hace mucho tiempo. Goza de cierta simpatía al principio, en la izquierda antifranquista española y europea, porque se vende como un movimiento antifascista. ETA ha desaparecido de la vida pública, pero el relato sobre qué ha sido ETA se está cociendo, se está haciendo. Y debemos construirlo los demócratas, y evitar que otros lo relaten de cara al futuro. Es una asignatura pendiente. No suelo hablar del final de ETA, pero se encuadra dentro del curso. No me gusta mucho hablar de ello, y es la primera vez que lo hago en un recinto universitario».

En palabras del ex vicepresidente, «a partir del 78 el conflicto, entre comillas, entre España y Euskadi desaparece. ETA mata después, y mucho más que antes. Especialmente en los primeros años de la democracia. Entre el 78 y el 80, mata a 278 personas, de las más de 800 que mató. El principal obstáculo de nuestra Transición fue ETA, mataba para impedirla».

Tras acabar en la carrera política, Rubalcaba volvió a la universidad y señaló que poco después «un alumno a la salida de clase me preguntó por qué duró tanto tiempo. Y hay que reconocer, tuvo apoyo político y social. El final de ETA es un final policial, pero también cuando fue deslegitimada en la sociedad. Eso le impidió seguir existiendo». En esa batalla estuvieron las instituciones, la sociedad, los partidos, y también «las asociaciones de víctimas», que han jugado un papel importante.

La lucha contra el terrorismo la ha definido con cuatro ejes: «La persecución policial, que se ha llevado a cabo con legislación penal permanentemente adaptada a la lucha contra el terrorismo. En segundo lugar, la política penitenciaria de dispersión de los presos, porque impide que la banda tenga control de esos presos. En tercer lugar la unidad de los partidos democráticos. Los terroristas trataban de desestabilizar, y esa unidad es algo más que un eslogan, significa aislar a los terroristas. Y en cuarto lugar el papel de Francia. Gracias a la cooperación, Francia dejó de ser el lugar donde se refugiaban».

También habló del «final dialogado», que todos los gobiernos, ha asegurado, intentan en casos de terrorismo. Ha recordado el «pacto de Aujuria Enea», en los años 90. En su punto diez del pacto de los partidos constitucionalistas y democráticos, se habla de ese «final dialogado. Dice que se puede hablar si realmente lo quieren, pero no haciendo política, porque la política se hace entre los partidos democráticos en sede democrático. Los tres intentos de negociar fracasaron, porque no quería negociar, ETA quería ganar. Llevaba a la mesa la política, sus ideas, y ninguno de los gobiernos cedió. Es parte del relato, se ha discutido, si el Estado perdió. Sostengo que nunca perdió porque nunca cedió, ninguno de los Gobiernos», en referencia a los de González, Aznar y Zapatero.

Respecto al atentado de la T-4 de Barajas en 2006, que puso fin al proceso de negociación con e Gobierno de Zapatero, según Rubalcaba fue «el final de ETA, los vascos y los españoles en general entendían que ninguna democracia podía hablar con ellos. La ruptura fue negativa para ellos porque había generado muchas esperanzas. Nunca dejamos de perseguirles, pero presionamos más al brazo político después de eso. Nunca se les dejó de perseguir judicialmente, pero hubo una diferencia después de la T4 en lo político». El mensaje a Batasuna fue «esto está perdido», y hasta que no abandonaran el apoyo a ETA no había ninguna vía abierta.

«Yo traté de acabar con el ‘empate infinito’ que se había instalado, de que ni Estado ni ETA podían ganarse mutuamente. EL mensaje de acabar con las cúpulas era que desistieran. Que si estaban con las bombas nunca estarían en las urnas. El esfuerzo de Policía y Guardia Civil hizo que al final ETA quedara aislada, derrotada, y tuviera que dejar la violencia. Aclarado esto, es importante decir que Batasuna no rompe con ETA por la autocrítica, quiebra moral con lo que habían hecho, no. Rompe con ETA porque acabó siendo un problema para Batasuna. Deja a ETA porque no tiene más remedio si quiere seguir existiendo».

Foto: PFQ

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