‘Reverdes’… Con causa

La cooperativa ‘La Reverde’ cumple 8 años de existencia, de una apuesta por el agroecologismo como alternativa saludable y sostenible de producción.

Marianna Zungri fue la primera presidenta de la cooperativa La Reverde, que nació hace ocho años en un campito a las afueras de Jerez. Aquel 2010, la Reverde era una hectárea de un campito a las afueras de Jerez (C/ Montealegre Bajo, Camino el Molino, señalizado desde la rotonda 4 de la avenida del Colesterol). Ahora son tres, y están este mayo de aniversario. El octavo. Ocho años en los que se han ‘labrado’ una marca local, la de defensa de economía sostenible, de los valores.

Cuenta Zungri que en cierta ocasión, chocaron dos camiones, ambos transportando tomates: unos, tomates franceses que se vendían en España; otros, tomates españoles que se venderían en Francia. La mano invisible del liberalismo no corrige estas desviaciones. Los alimentos viajan de media casi como de Jerez a Moscú, 4.000 kilómetros, cuenta Zungri. No los de La Reverde, que se producen para el entorno. “En un 99%, nuestros compradores son particulares, de Jerez, de Puerto Real, de Cádiz…”.

La Reverde surgió como una hija de la asociación ‘El Zoco’, que reunió a consumidores por más de 20 años que apostaban por el consumo ecológico. El siguiente paso fue la parcela en la que comenzarían a producir. Tienen desde patatas y lechugas hasta otros productos como hinojo, kales o colinabo. Apuestan por una variedad de cultivos diferentes en un espacio reducido, lo que supone una mayor biodiversidad y, por consiguiente, más dificultad de que se produzcan plagas, pues unas verduras y flores fomentan la presencia de algunos bichitos, que controlan la llegada de otros más nocivos. Es el equilibrio de la naturaleza. Los grandes productores sufren plagas cuando cultivan masivamente, al no haber biodiversidad en el entorno.

¿Y por qué es esto importante? A mayor biodiversidad y menor riesgo de plagas, menos necesario se hace el uso de insecticidas. Vaya, que en la Reverde no se usan químicos tóxicos, porque se han preocupado de que no hagan falta. Utilizan abono verde, humus de lombrices o compost vegetal para el crecimiento. “¿Tú qué prefieres para tomar vitaminas? ¿Unas pastillitas o zanahorias? Pues las plantas no quieren las pastillas, quieren alimento de verdad?”, explica Zungri para referirise a los fertilizantes, muchos derivados del petróleo, que se usan a menudo para producir.

La diferencia, también, por supuesto, está en el sabor. “¿Por qué dice la gente que hoy en día los tomates no saben a nada? Se ha realizado una selección genética para que las variedades duren más tiempo, desde la huerta hasta que te lo comes, y está estudiado que en ese proceso se ha perdido el gen del sabor?”. Pero, a lo largo de la entrevista, ese no es el dato científico que nos hace temblar. “El doctor Nicolás Olea, catedrático de la Universidad de Granada, lleva años avisando de que muchas de las cosas que comemos contienen productos que hacen enfermar a la gente. Hay cada vez más alérgico, más intolerantes, y demuestra que hay disruptores endocrinos como causa de cánceres como el de mama”.

Como se ha explicado, La Reverde es una cooperativa, que vende principalmente a sus socios pero también a ciudadanos y ciudadanas que se acerquen los martes y sábados (martes de 13 a 14:30 y de 20:00 a 22:00 horas. Sábados de 10:00 a 14:00). Pueden adquirir cesta de diversos productos de la huerta ecológica previa inscripción en lareverde.org. Además, la cooperativa sigue aceptando socios, que pagarían una aportación (a devolver si salen) y que tienen solamente dos obligaciones: consumir al menos 18 cestas al año (mínimo una por cada mes) y asistir a una asamblea de La Reverde. Eso supone un descuento en las cestas, de buen tamaño, hasta los 11 euros; mientras que los no socios pagan 13 por ellas en los horarios de apertura al público. Hasta el 5 de junio, para celebrar su octavo cumpleaños, la Reverde hace un descuento del 10% a los compradores. “El regalo lo hacemos nosotros por el cumpleaños”, dice entre risas.

“Estmaos en nuestra situación óptima en cuanto a tamaño”, explica Zungri. “No queremos crecer en cuanto a hectáreas, producción…”. Y ello, a pesar de que van funcionando bien y cada vez son más conocidos en la ciudad y el entorno. “Queremos ser ejemplo de una empresa ética”, añade Zungri. Eso significa, por ejemplo, que los proveedores cumplan con los estándares de respeto al medio ambiente, o que el crédito que se pidió para financiar algunos gastos fuera con una banca ética, Triodos. “Es la economía que defendemos, la economía del cambio. Hay otra forma de ser empresa”.

 

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