¿Qué ocurre con los migrantes cuando se marchan de Jerez? El testimonio de Atxuri Gorri

La asociación vecinal bilbaína realiza una acogida integral y critica “la dejación de Cruz Roja”.

Llegan a un nuevo país. Pero no sólo a un nuevo país, sino a un nuevo continente, a una nueva cultura. Por lo que cuentan, su lucha en los primeros meses o años no es tan diferente a la que viven en sus países de origen: Comer, tener un techo bajo el que dormir, prosperar… Las condiciones para conseguirlo en España, o en Francia, o en Alemania, no son sencillas.

Si no es más fácil sobrevivir aquí que en Camerún, Costa de Marfil, Benín… ¿Por qué se arriesgan a perder la vida en el Mediterráneo o en el Estrecho? Por la esperanza de establecerse en un país occidental, con todo lo que ello conlleva. Pero hasta que no consigan los permisos necesarios para trabajar, el camino es inestable, y acaban dependiendo de instituciones como ONGs.

Cruz Roja tiene competencias de primera acogida. Se hacen cargo de su situación de forma coordinada con el Estado. Les da comida, unas mantas, el techo quizás de un polideportivo… Pero a duras penas puede sostener durante mucho tiempo a estas personas. De hecho, en Jerez, la llegada está marcada por las horas. Unas 72, más o menos y con alguna excepción, hasta que se montan en un autobús facilitado por Cruz Roja a ciertas ciudades a las que suelen querer llegar estas personas. Hay trayectos cortos: Huelva, Sevilla o Madrid… Otros son grandes ciudades del Norte como Bilbao o Barcelona. Algunas de las personas migrantes quieren establecerse en estas capitales limítrofes con Francia, pero a menudo, por cuestiones de idioma o de personas cercanas que ya se encuentran en el país vecino, quieren cruzar hasta Marsella o París. El colonialismo francés convirtió muchos territorios en francófonos. París no es entonces la ciudad de la Torre Eiffel o La Bastilla, ni la de Macron, Napoleón y el PSG, sino la metrópolis.

Por esta razón, para muchas personas que pasaron sus primeros días en España en ciudades como Jerez, Barbate, Cádiz o Tarifa, la siguiente parada es Bilbao. La asociación Atxuri Gorri, del barrio bilbaíno de Atxuri, es una red de ciudadanos que promueve el trabajo en red y que se ha preocupado por lo que ocurre en esta ciudad de llegada. El miembro del colectivo Íñigo Sancho explica que una persona de la asociación encontró  un grupo desorientado en la estación de autobuses. “Hemos realizado una atención desde un movimiento popular. Cruz Roja se preocupa por unos tres días. Les da cobijo, una cena paupérrima, con el objetivo de que sigan su camino. Reciben dinero público para realizar esa acogida, opero no tienen voluntad de intervenir políticamente”. Eso significa, por ejemplo, enseñarles el idioma, sensibilizar a la población, facilitar su acceso a tarjetas para entrar en comedores sociales… “Es un trabajo complicado que no hace Cruz Roja y que estamos realizando nosotras”.

Asimismo, critica que “estas personas no van identificadas, hay una dejación o falta de coordinación cuando llegan a Euskal Herria. Estamos realizando un buen trabajo, porque con nosotros duermen 60 personas y Cruz Roja, teniendo capacidad para 88, sólo alberga a cuatro. Realizamos una implementación práctica, agilizamos su incorporación a la sociedad”.

En estos días, aquellos que van llegando deciden su destino último. Sancho señala que algunos ya han decidido quedarse en el País Vasco, y por eso, rechaza ausmir sólo una cobertura cortoplacista. “Reivindicamos una acogida integral”. Y por eso se han puesto manos a la obra, desde un movimiento vecinal sin más ayudas que las de sus propios miembros.

EL SISTEMA NO FUNCIONA! Aitziber nuestra portavoza de Atxurigorri, hace unos días, explicando en Telebilbao, cómo nos organizamos, y criticando las deficiencias del sistema de acogida institucional, y señalando que este trabajo humanitario no nos compete al movimiento vecinal, sino que corresponde a nuestras autoridades.. Aburto, Pombo, Rementeria, LaEspada, Urkullu, Fernandez ENTZUN! ZUEK ZARETE ERRUDUN!

Gepostet von ATXURIGORRI am Sonntag, 22. Juli 2018

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