¿Por qué se encuentran en crisis los movimientos vecinales?

Análisis sobre por qué cada vez menos ciudadanos se reflejan en el asociacionismo de barrio.

Por Pablo Fdez. Quintanilla

Este domingo publicamos sendas entrevistas a los presidentes de las dos federaciones vecinales de la ciudad: Sebastián Peña, de Solidaridad; y Francisco Jiménez, de La Plazoleta 2.0.

En ellas cuentan que el asociacionismo hoy se encuentra de capa caída. No es un problema exclusivo de los movimientos vecinales. ¿Qué significa esto? Aportaremos tres claves para generar debate, pero éstas son apelables, pues, subrayamos, este artículo es un análisis.

  1. La crisis de los proyectos colectivos en la agenda mediáticaLa agenda mediática es aquello de lo que se habla en los medios de comunicación, podemos señalar de forma resumida. A nivel nacional, podemos distinguir momentos en los que Venezuela es asunto de interés y otros en los que no, por ejemplo. Los podemos distinguir igualmente con el movimiento feminista o con la corrupción. Son ciclos de noticiabilidad, que cuando acaban, quedan en el cajón. La importancia a nivel político de esta agenda  es enorme. Si el asunto prioritario es, por ejemplo, Cataluña, la mayoría puede tender a ver con mejores ojos opciones cuyas propuestas se acercan más a sus posturas (Ciudadanos, por ejemplo). Si se habla de corrupción, esto puede acercar a opciones políticas que han trabajado más un relato por la renovación (Podemos, Ciudadanos). Si se habla de problemas económicos, partidos que mejor han generado un discurso de estabilidad económica (PP, quizás). Pero partimos de una idea, para modificar esta agenda o para generar un relato nuevo, hoy en día no funciona tanto un proyecto colectivo (siglas) como la capacidad que tenga una sola persona de dotarse de valores positivos. Es decir, si asumimos que lo importante es cómo generas un relato coherente que cuente con respaldo mayoritario, es mucho más sencillo que éste lo lidere una sola persona, pues el mensaje parte de un solo emisor más potente. Así, por ejemplo, no se publican disputas internas y dota de humanidad al discurso. Igualmente, es más fácil ‘atacar’ a una sola persona para hundir un discurso que represente a mucha gente. Los medios audovisuales, por su formato, necesitan tener a una persona hablando, relatando, y no a una siglas. El caso más claro es el de Pablo Iglesias. Su cara fue la que ocupó la papeleta de Podemos en aquellas Elecciones al Parlamento Europeo que dio inicio al proyecto político. Igualmente, no es tan fácil criticar al sistema venezolano como criticar a Chávez o a Maduro. Un ejemplo más reciente es el de Spiriman, quien encarna el hartazgo de la ciudadanía respecto a los problemas de la sanidad. Aporta un mensaje coherente, humano, un relato empático, que es más fácil que conecte que mil mareas blancas, por razones que tengan ambas fórmulas para realizar críticas al estado de la sanidad. Y, subrayemos, en política sólo existe lo que se ve en medios masivos. El asociacionismo vecinal es, por su naturaleza, una organización horizontal. Sí, tiene sus liderazgos, pero no ha sido en base a estos cuando han vivido su momento de mayor esplendor, sino cuando los vecinos y vecinos se relacionaban en el tú a tú, en la calle, en el centro de barrio, en la asamblea vecinal. Los movimientos vecinales no se han adaptado al lenguaje mediático, porque probablemente si lo hicieran dejarían de ser lo que son. Pero no deja de ser causa de que hayan dejado de arrastrar a mayorías a la calle.
  2. La nueva forma de interacción políticaEs sencillo decir que ahora los jóvenes ‘hacen política’ en Facebook y no en la calle o en su trabajo. Sin embargo, no deja de ser cierto que existe también en otros rangos de edad una predilección por medios masivos audiovisuales (internet, televisión) respecto a otros tiempos. Esta idea se conecta con la anterior. El relato humano y el liderazgo personal son clave hoy porque la interacción se realiza en medios masivos. Los medios aportan un interés nuevo respecto a otros tiempos. Interactuar con alguien en otra ciudad tiene las mismas características que una conversación con alguien de nuestra misma calle si en ambos casos lo hacemos a través de internet. Y es posible que sea más atractivo el mensaje que aporta alguien que se lo dedica a millones que quien se lo dedica sólo a miles o centenares. ¿Por qué? Porque si alguien ha conseguido atraer la atención de millones de personas es porque su mensaje cuenta con las características necesarias para llegar a ser atractivo o interesante. Es decir, es mucho más díficil que haya un Spiriman en cada ciudad de Andalucía, porque es que Spiriman es muy empático y tiene mucha capacidad de atracción. Quien tratase de asumir un liderazgo en cada ciudad proporcional a su población debería hacer mensajes tan potentes como éste. Y eso es muy difícil, porque Spiriman sólo hay uno. La capacidad de reunir, de aglutinar, la tiene quien mejor cuenta las cosas. En los movimientos vecinales, la disputa es la siguiente: Hay problemas en España, en Andalucía y en tu ciudad. Quien relata los problemas de España ha accedido a ese protagonismo porque es bueno relatando. Si es bueno relatando, preferimos enterarnos de ese mensaje respecto de otro que para nosotros es importante. Quizás más importante. Mucho más. Pero no utiliza lenguajes atractivos. Por tanto, del tiempo que pasemos delante de la TV o navegando en internet, recibiremos más mensajes sobre ese otro asunto. Si te lo cuentan bien, te va a interesar más un reportaje sobre el proceso de legalización de la marihuana en Estados Unidos. O vas a saber más del tráfico de drogas en Colombia que en el Estrecho, que sí te afecta directamente. Si el mensaje no es atractivo, desaparece.
  3. El aislamientoMás allá de la política, sí, cada vez pasamos más tiempo en casa delante del ordenador, pero sobre todo pasamos más tiempo mirando el móvil, estemos donde estemos. Ésa es la clave. Es parte de la globalización. Podemos ir en un autobús que se cae a pedazos, pero lo que de verdad nos va a indignar es aquel caso que vimos en redes de un autobús que se quedó parado en una cuesta. Porque el mensaje es más atractivo. Y porque cada vez charlamos menos en las paradas de autobús. Ni en la cola del ambulatorio. Ni en la pescadería. Ni en el ascensor. Ni en la cola del súper. No sólo los jóvenes, también gente mayor. Sí, salimos a la calle, tomamos cerveza, pero más en nuestro ámbito social, en nuestra zona conocida: Amigos, compañeros de trabajo, etcétera. Apenas tenemos tiempo para dedicarlo a una asociación vecinal, siempre hay alguna oferta mejor. Vamos a una sociedad que interactúa más en red que en el cara a cara. Que pone el hashtag al servicio de una causa pero no tanto el hombro. Puede resultar un poco distópico, pero no hay sangre nueva en las asociaciones vecinales, cada vez los Sebastián Peña o Manuel Cazorla son más mayores y sólo existen excepcionales relevos. Han perdido su poder, un poder bueno porque hacía comunidad, porque la mayoría tiene cosas mejores que hacer que sentarse una tarde en un centro social. Porque no le damos tanta importancia a pasar tiempo con la gente cara a cara.

 

En resumen: Si la gente tiene menos interés en salir a la calle, si lo que nos mueven son los liderazgos empáticos personales por encima de causas comunes y si los lenguajes de internet son mucho más efectivos que lo que nos ofrecen las redes, los movimientos vecinales seguirán perdiendo su poder, la enorme importancia que llegaron a tener en las elecciones municipales. Sólo quien adapte su mensaje podrá aglutinar a la ciudadanía. Y es terrible, porque los movimientos vecinales son los que mejor sitúan los problemas en la conciencia de la gente, pues los detectan rápidamente si existe implicación, y además ofrecen soluciones a estos.

Deja un comentario

Your email address will not be published.

*