‘No sin mis hijos’

Por Dévika Pérez

A veces alguien que estudia Derecho no sabe cómo debe valorar las situaciones mediáticas. Si con la razón o con el corazón. En mi caso, como decía Descartes: pienso, luego existo. Y el caso de Juana Rivas es una de esas situaciones realmente complicadas. Entiendo que una madre haga cualquier cosa cuando piensa que sus hijos pueden estar en peligro, pero también entiendo que existe el derecho de estos niños a estar con su padre si no hay una decisión judicial que así lo impida.

Este hecho además de encontrarlo en las leyes figura en la más absoluta lógica, lo sabe cualquiera que haya pasado por la carrera de Derecho, incluidas aquellas personas que asesoraron a Juana Rivas con la infalible idea de esconder a sus hijos. Lo que no cabe duda es que esa es la norma, es posible que no sea la más adecuada, es posible que deba ser modificada, pero hasta día de hoy es la que tenemos y su incumplimiento tiene consecuencias penales.

Que ante los hechos que conocemos, todos nos podemos plantear si esos niños estaban seguros con su padre o no. Pero la realidad es que nadie estaba presente en esa casa y que como en todos los conflictos, cada uno tiene su versión de los hechos. Además, el caso se ha mediatizado tanto que ya no sabes dónde está el umbral de la verdad, los únicos que pueden saberlo son Juana Rivas y su pareja y ambos son partes interesadas del proceso. Por lo tanto, este tipo de cuestiones en un Estado de derecho tiene que resolverlo el poder judicial.

Pero claro, ¿parece justo, adecuado o lógico que Juana Rivas sea condenada a 5 años de prisión y 6 sin ver a sus hijos? No, por supuesto que no. Había distintas vías jurídicas para haber absuelto a Juana o imponerle una menor pena. Desde lo que en derecho llamamos legitima defensa putativa, es decir, defender a alguien sin que haya realmente un riesgo hasta el miedo insuperable. Pero se decidió no aplicarlas y ahora nos escandalizamos con el punitivismo excesivo que envuelve a nuestro Código Penal que es fruto de la deriva de esta sociedad.

Nos queda la esperanza de que estas figuras sean tenidas en cuenta en las fases posteriores de este proceso. Un proceso que aún no ha terminado y pese a ello ya estamos hablando de indulto, una reminiscencia de los privilegios del Rey en los Estados absolutistas. Y, sin embargo, el Gobierno anuncia que cuando la sentencia sea firme, indultará. Destroza con ello cualquier valor que pueda tener el recurso que presenta la defensa de Juana Rivas y por supuesto el papel del Poder Judicial en un Estado democrático de derecho.

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