Mafias, racismo… El tortuoso camino de los inmigrantes hasta España

Alrededor de medio centenar de personas se encuentra actualmente, a este 17 de julio, en el pabellón Kiko Narváez. Son inmigrantes, subsaharianos, a la espera de conseguir un destino donde establecerse.

Ninguno piensa en quedarse por la zona. Su camino, entonces, es que no ha terminado. Acaban de llegar a Europa. Francia aún está lejos.

Desde que el Ayuntamiento cediera las instalaciones a Cruz Roja, en el mes de junio, a veces ha cerrado el pabellón porque el resto de municipios se podían hacer cargo. Los principales: Tarifa, Barbate, Algeciras… La solución jerezana es complementaria a esta respuesta humanitaria en los lugares de desembarco. En Jerez apenas suelen estar dos o tres días. Sólo en algunos casos excepcionales llegan a la semana.

El camino comenzó para casi todos hace muchos meses, si no años.

Primero está el día en el que uno cree que debería salir. Luego, el día en el que se marcha, quizás con algún ahorro que se acabará pronto por el camino. Hay que comer, pagar sobornos en las fronteras… Y si no hay buena suerte -es probable no tener buena suerte-, los ‘bandidos’ del desierto pueden acabar con la vida de uno, llevarse su teléfono móvil que tanto cuesta comprar en África y arrebatarle los ahorros. Es el caso de una chica guineana que no desea dar su nombre en el parque frente al polideportivo. Fue cautiva de una banda mafiosa en el desierto argelino, una zona enorme por la que se da el salto desde el África negra hasta el Magreb. Cuatro días estuvo apresada. Pidieron un rescate a su familia, pero ella, de 20 años, había salido de su país por problemas con la familia, sin dar más detalles. Cuando los captores vieron que no obtendrían rescate, la dejaron marchar.

Otro miembro del grupo de acogidos estos días en Jerez cuenta que llegó a Barbate desde Tánger compartiendo patera con 32 personas. En la costa marroquí, fue atacado por un grupo de personas que le robaron y le hicieron una herida con un machete en el cuello, que le ha sido curada por Cruz Roja. Viene para una vida mejor. En su país sufría una situación económica muy mala. No acierta a indicar por qué fue atacado en Marruecos, porque además de robarle, entiende que existen motivaciones racistas, pero no lo aclara. Simplemente, es un caso más de agresiones a subsaharianos en el país alhauita.

El camino prosigue. Ella quiere establecerse en Barcelona, aunque no conoce a nadie. Él quiere llegar a París, donde sí tiene familia y amigos.

Por ahora, parece, se han acabado las agresiones, los cautiverios, los robos. Se ha acabado también el agotador calor del desierto, las violaciones. Es Europa, sí. Es Jerez. Ayer fue Barbate, Tarifa, Algeciras. Pero mañana continúan caminando.

1 Comment

  1. Cuánto desprecio hay hacia estas personas, que sólo quieren vivir, y cuánta culpa tiene Occidente de muchos de los males que pasan en países de África y de Asia. Seamos responsables y pidamos dignidad para estas personas. Ayudarlos aquí es lo que menos podemos hacer dentro de un mar de posibilidades y exigencias a nuestros gobiernos, como a nosotros mismos, ya que parte de los productos que compramos con nuestro dinero están manchados de injusticias y de sangre (pero luego no queremos que vengan). Comercio justo y políticas para no desestabilizar su sociedades desde las grandes corporaciones internacionales que luego en Occidente son de éxito. Cuántas mentiras e hipocresía.

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