‘LaFronteraHOY en la ciudad que fracasó: Hacer periodismo es una obligación’

Jerez es una ciudad que, en muchos aspectos, ha fracasado. No lo malinterpretes, pero ambos sabemos a lo que me refiero.

A nadie le gusta trabajar en sentido estricto, y si tu trabajo te hace más feliz que el resto de cosas que haces en tu vida, háztelo mirar. Puede apasionarte. Debería de apasionarte, porque lo que haces al menos un tercio de tu tiempo cinco días a la semana debe darte algo más que un salario. Y sin ser el trabajo lo más importante, es imprescindible para vivir, por razones obvias.

Jerez ha fracasado, sencillamente, porque no hay trabajo. No hay más. Hay muchas cosas que se podrían hacer mejor. Las calles, ojalá, estén pronto más limpias. El transporte público, la gestión del patrimonio de todos, las nuevas ideas para el centro. Pero si esta ciudad es insostenible es porque no hay trabajo.

Fui a la Universidad, y de hecho, sigo formándome en ella. Por eso, gran parte de las personas a las que considero amigos y amigas de mi generación, también. Mis grupos de toda la vida. Y ninguna de esas personas logra salir adelante en Jerez. ¿Somos todos unos ineptos? ¿Unos vagos? ¿Qué nos pasa?

Veamos.

Alberto se fue a Málaga. Es un buen arquitecto, y una persona muy creativa. Jerez nunca fue la mejor opción, aunque le gusta esto.

Elena, su novia, se ha marchado también allí. Aunque fue de las pocas que encontró trabajo como traductora en Jerez al volver de Estados Unidos, las oportunidades se abrían a tres horas y media de coche.

Salvi se va a casar, estudió Derecho pero trabajar en el mundo del derecho en Jerez a día de hoy no es una opción.

Valen es ingeniero, un tío al que no le han regalado nada, y está en Sevilla realizando un trabajo que en Jerez ni siquiera existe.

Fran se metió en el Ejército, porque se casaba y necesitaba estabilidad, y por suerte cayó en Rota cuando le asignaron destino.

Julio está en Madrid, estudió ADE y trabaja para una gran empresa, aunque el Sur le hace más feliz porque baja cuando puede y se va a comprar la camiseta de la Selección Andaluza para agarrarse a lo nuestro.

Paula vivió unos años en Irlanda, de donde es su pareja, y ahora ha conseguido arrastrarlo a Barcelona, que al menos está más cerca de esto. No soportaba más la lluvia, y jura que algún día volverá.

Angi está también en Barcelona, en el mundo del cine, deslomándose, cogiendo cualquier curro de lo que sea para sobrevivir. Tiene grandes planes y ninguno pasa por volver a Jerez.

Inma es como mi hermana, y oposita, y sigue estudiando, porque su doble licenciatura, como ha visto en sus compañeros de promoción, no le valdrá para ganarse la vida con dignididad.

El Moreno se acaba de casar, y sí, tiene trabajo en Jerez, pero porque opositó como profe y, afortunadamente, pudo coger plaza aquí.

Su ya esposa, Lucía, sigue luchando para cogerla lo más cerquita posible, porque ella es interina y le quedan muchas clases por Andalucía hasta caer por aquí de forma definitiva.

Cintia es médica, y cogió Jerez porque es una curranta y le dio la nota en la especialidad que quería.

Pedro no ha tenido suerte con los estudios y sigue levantándose cada mañana para sacarse su ingeniería en Cádiz.

Manuela es profesora porque su doble licenciatura no le iba a dar para currar de lo suyo, y menos mal que tomó aquella decisión. Ahora está emprendiendo.

Su ex, Borja, vuelve al Sur después de su aventura en el Norte, pero no a Jerez, ciudad que ama, sino a Málaga, que no está mal.

Ángel está en Madrid, trabaja en la Universidad, fue un estudiante brillante, pero no está feliz.

Juan, también en Madrid, es informático, y quizás él no tenga tantas ganas de volver.

Lourdes, también con carrera, y máster, sabe que de trabajadora social no va a obtener estabilidad, y se está pensando mucho qué hacer porque en su trabajo actual, que no tiene nada que ver con lo que estudió, todo es duro, e inestable, aunque al menos le da para vivir.

Marina fue una estudiante brillante, y trabaja en Jerez, pero se está cansando de no tener nada seguro, y por lo que me llegó, lo mismo hace el máster de profesorado o se mete en la Policía.

Su amiga María, me dicen, es investigadora en el Norte, también para una Universidad, pero si no consigue más becas lo mismo también se mete a profesora.

Este septiembre hizo 10 años que quebró Lehmann Brothers y empezó, oficialmente, la crisis económica. En realidad en España asomaba desde 2007, con el pinchazo de la burbuja. Y no se ha acabado, y si dices que se ha acabado es que o te estás manipulando o estás tratando de manipular a otros.

Muchas de vuestras políticas, políticos, son las que nos han llevado hasta aquí, a que mi gente, mucha con la que crecí, haya emigrado por obligación. Podría seguir dando nombres, pero ya sabéis muchos más.

Pablo, el que escribe, estudió Periodismo. Hizo un máster. Trabajó en un buen periódico, y aunque no lo hizo mal del todo, por más que se intentó no fue posible. Ahora estudia Derecho, le queda un año. Tiene la esperanza de que su esfuerzo valga para algo. Nada más acabar los exámenes de septiembre, retoma el proyecto que ha emprendido. Se llama LaFronteraHOY.com. Seguirá hasta que le den las fuerzas, contando historias e impidiendo, en la medida de lo posible, que los malos, se llamen como se llamen, se salgan con la suya. La suya es, a menudo, que las cosas no se cuenten. Es el sueño húmedo del poderoso. Si nos callamos, ellos ganan, y nosotros perdemos. Seguirá echándole coraje al proyecto para labrarse un futuro. Es el único que queda en Jerez sin trabajar en educación o para la administración de los del grupo de toda la vida.

LaFronteraHOY significa contar cosas de Jerez. Va por los que se fueron a por los garbanzos fuera. Va por los que quedáis aquí. Va para hacer algo diferente en Jerez. LaFronteraHOY es un sueño del periodismo.

Seguimos. Con más ideas, con nuevos formatos. Y, pronto, con nuevos nombres.

Si nos callamos, se impondrá el mensaje que sólo algunos quieren que se transmita. No, la crisis no ha pasado. Y hay muchas historias de Jerez que aún quedan por contar.

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