‘La plazoleta’ – Pablo Fdez. Quintanilla: “Contracorriente”

El periodismo es un oficio distinguido y bastante puñetero, al menos en estos tiempos. Gracias a internet tenemos la impresión de que hay muchos periodistas -una vueltecita por Twitter así lo afirma- y de que sobran medios y profesionales. Es sólo una ilusión, un trampantojo. Un engaño en la percepción. El número de periodistas ejercientes en Jerez es el más bajo desde quién sabe cuándo. Hay cabeceras que desaparecieron y nadie parece echarlas de menos: Desde las hojas del Guadalete hasta La Voz de Jerez, pasando además por algunos digitales de corta existencia. Además, las plantillas de los medios que sobreviven -sobrevivir, no hay otra palabra- continúan menguando. Y no pasa nada, porque sigue saliendo el sol cada mañana. ¿O sí pasa?

Especialización + espectacularización + periodismo honrado y profesional. Es la única ecuación válida.

El déficit de profesionales y cabecera lo acusa la calidad del mensaje que llega al ciudadano. Por puras matemáticas de cuentas de resultados sobre las que prefiero no abundar, los mensajes de los supervivientes se parecen más unos a los otros. Es curioso que en estos tiempos de internet, el abanico de colores se haya convertido en una simplificada escala de grises. Los medios pierden su identidad, hay menos tiempo para tratar cada información. El público ha cambiado, el público ahora no va a pagar.

Nada que achacar a los currantes, los eternos damnificados, que cobran poco, ven que su profesión tiende a la desaparición, y se llevan todas las tortas de una sociedad que exige pero igualmente promociona al que ofrece contenidos de baja calidad periodística. La prensa debe contener entretenimiento, pero no puede ser sólo entretenimiento, ni morbo. Reivindicarse hoy pasa por ir contracorriente, y tratar de crear piezas que sean a veces entretenimiento, que permita sufragarnos a base de clics, sin renunciar a reportajes que trasciendan o entrevistas que hagan reflexionar.

Especialización + espectacularización + periodismo honrado y profesional. Es la única ecuación válida para salvar de sus cenizas a esta profesión. Les prometo que no se van a aburrir, y que quizás de vez en cuando algo de lo que aquí publiquemos contribuya a generar en sus adentros un sentido crítico. Alguna vez cometeremos errores, como es normal. Disculpas adelantadas. Tenga fe en un proyecto que nace de la ilusión y la reivindicación de un oficio del que estoy enamorado. Me niego a renunciar. Por ahora no. El día que lo haga, será con las botas puestas, como el general Custer, rodeado de enemigos. O incluso como los indios anónimos abatidos que ni siquiera tenían mención en los créditos finales. Cualquier gloria me la darán los lectores de laFronteraHOY, donde coloco los últimos que quedan en la cesta.

Y que viva el periodismo libre.

1 Comment

  1. En hora buena por este nuevo medio. El periodismo debe ser siempre el pensamiento y el alma de una sociedad libre y justa.

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