(Entrevista) Willy Toledo: “Mi forma de expresarme es la de siempre. El escándalo en la prensa ha hecho que llegue a más personas”

El actor pasa por hablar claro y sin miedo. “Creí en Podemos un mes, ahora están en el ‘qué hay de lo mío'”. “Al poder siempre hay que decirle lo que se piensa”.

Ha acudido junto a personalidades del mundo académico, el activismo y el espectáculo a las jornadas ‘La Libertad en el Punto de Mira’, en Cádiz, organizadas por la APDHA, Defender a Quien Defiende, la UCA y el Ayuntamiento gaditano. Willy Toledo (Madrid, 1970) es actor pero en los últimos tiempos el foco se ha dirigido a él a cuenta de sus declaraciones contra la represión, la Iglesia o el Estado. Defensor de la revolución cubana, crítico con Pablo Iglesias, es ya un vocero a la izquierda de la izquierda. “Critican mis formas, pero son las de mi barrio, las que se escuchan en la calle”. El último episodio ha sido el de pasar una noche en calabozos en septiembre por anunciar que no se presentaría en los Juzgados ante una denuncia por cagarse en el dogma de la iglesia y en la virgen.

¿No se vive con miedo en ciertos momentos al realizar declaraciones como las que haces, expresiones digamos teatralizadas?

Hombre, soy muy consciente de hasta dónde puede llegar el Estado en su represión, lo hemos visto en toda la historia de España y llevamos viéndolo 40 años. Los últimos supuestamente democráticos hemos visto cómo refuerzan la represión los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, la Judicatura, la Fiscalía, etc. Son capaces hasta del asesinato, como sabemos bien por casos como los GAL. Ese miedo existe cuando te enfrentas a un poder tan represor. La estrategia suya es el miedo, para generar parálisis en la gente, y no lo podemos permitir. He optado por guardarme el miedo, y seguir caminando a pesar de las consecuencias. Si tengo que ir a la cárcel por blasfemar, iré. Se supone que sólo me pueden condenar por multa económica, de seis meses por ejemplo. Como no voy a pagar, puedo ir a la cárcel la mitad de ese tiempo. Si tengo que ir, iré.

¿Hay que decir todo lo que se piensa?

Al poder, siempre. Uno de los vicios de la izquierda o con Kichi en Cádiz es no decir lo que piensan, saben, no decir la verdad. La verdad sería vótanos pero que sepáis que esto es sólo un pequeño porcentaje de la lucha, que lo demás se consigue en la calle. Pero cuando te mienten, y te dicen que les votes porque van a solucionar problemas, mienten con alevosía.

¿Hay contexto cultural para ganar la calle?

Estamos bastante derrotados, hay que asumirlo cuanto antes para ponernos en pie. Warren Buffet, uno de los tíos más ricos del planeta, lo dijo hace cinco o seis años: “Estamos en una lucha de clases, y vamos ganando”. La educación ha conseguido arrebatar la conciencia de clase a la clase obrera. Los únicos que tienen esa conciencia son los ricos, por eso van ganando.

La forma de llegar a la gente le ha gente le ha causado polémica.

Hay mucha gente que me critica las formas, me parece surrealista. Sin mis formas, probablemente, no hubiera llegado a tanta gente. Lo que escandaliza es que me cague en Dios, o utilice palabrotas, pero es mi idioma. Crecí en un barrio y no pienso cambiar mi forma de hablar. Hoy en día todo el mundo tiene acceso a internet prácticamente. No he venido a educar a nadie, sólo a dar mi opinión, sólo hablo por mí mismo. Creo que mis formas indirectamente ayuda a que la prensa se escandalice y tenga eco y llegue a millones de personas. Me he dado cuenta cómo la gente llega. Ayer un chaval con pinta de capillita me dijo: “Antes te odiaba, pero te estoy pillando el punto”. La gente no es idiota, a diferencia de lo que piensan los políticos de izquierdas y de derechas.

¿Cuándo decidió dedicarse al activismo de esta forma?

En 2001, con la Ley de Extranjería de Aznar, que convertía a millones en ilegales. Mi compadre Alberto San Juan (actor) y yo íbamos a las manis y poco más. Le dije que era hora de poner el cuerpo. Que no podíamos permitir que se señalara como ilegales a estas personas. Fuimos a asamblea y nos encerramos como acción, en una parroquia durante un mes. Ahí tomé contacto con organizaciones sociales, movimientos políticos, militantes, y una cosa llevó a la otra y aquí estamos en 2018.

¿Estás decepcionado con Pablo Iglesias y Podemos?

Creí en ellos un mes, haciendo gira para las Europeas. No era bienvenido, se les ponía los pelos de punta, sobre todo a Iglesias, a Errejón… A Teresa no le molestó, le pareció muy bien. Me di cuenta de que la parte dirigente de Podemos, esa parte del 15-M que no venían a transformar la sociedad y derribar el capitalismo, sino al qué hay de lo mío. Es decir, ese ‘tengo carreras, másters… y tendré un trabajo, etc, he hecho que no tengo para comer, hice lo que me dijísteis’… En seguida me di cuenta, que eran del qué hay de lo mío. En 20 años seguirán Iglesias, Errejón, en sus poltronas. Hacen política para ellos mismos, no para transformar.

¿En Teresa Rodríguez sí cree, en el sector anticapitalista?

Un poco más. Creo que Adelante Andalucía ha sido un proceso más legítimo, democrático, con listas abiertas, donde se puede presentar todo el mundo. Siempre he confiado más. Cuando me enteré que surgía. A Iglesias y Errejón los conozco de hace muchos años, y a Monedero, y dije a estos no les doy mi apoyo. A Teresa no la conocía…

¿Qué le parece la postura actual de Diego Cañamero?

El mayor error de su vida. Silencio. Creo que para mucha gente ha tirado por la borda 40 años de militancia impecable, intachable. Creo que desgraciadamente, siendo amigo personal, probablemente de todas las tristezas de la aparición de Podemos. La mayor tristeza es ver a Diego reducido a un diputado más, y cuya misión es ponerse camisetas y tal. Tengo la sensación de que está descuidando al SAT, el sindicato más potente de España al Sur de Despeñaperros. Me da mucha pena, porque no es su lugar. Su lugar es el tajo. Está siendo el hombre de Pablo Iglesias en Andalucía. Fundamentalmente estoy triste.

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