El cura Paco, delegado de la pastoral penitenciaria de Asidonia Jerez: “No, las cárceles no son hoteles de cinco estrellas”

Lleva casi 40 años asistiendo a los presos en las cárceles. “Reinsertar significa salvar la vida de una persona. Ya lo decía San Agustín”.

El cura Paco, como se le conoce, es Francisco Muñoz (Jerez, 1943), un hombre de la Iglesia de base que ha desarrollado su trayectoria en las prisiones del entorno de Jerez. Es el delegado de la pastoral penitenciaria de Asidonia-Jerez y el ministerio del Interior acaba de reconocerle. Es uno de los más veteranos del panorama nacional, una actividad que lleva a cabo junto a misiones en Centroamérica y el día a día de la parroquia de Bonanza. La razón oficial de las pastorales penitenciarias es la de proveer de servicios religiosos a los presos. Sin embargo, va más allá. Son herramienta fundamental de humanización, de reinserción. Tratan de mejorar en la medida de lo posible la situación que viven estas personas. Son los leprosos de nuestro tiempo. “Se tiene que castigar el delito, no a la persona, la persona siempre se puede salvar, si no, ¿qué sociedad somos?”. No parafrasea a ningún activista, ni a ningún ‘progre’. “Lo decía San Agustín”. Su filosofía respecto a lo que ocurre en las prisiones la condensa en una frase “que me dijo un preso que la había visto en un chabolo: ‘En este lugar maldito, donde reina la tristeza, no se castiga el delito, se castiga la pobreza”.

-¿Cuántas papeletas tengo de acabar en la cárcel si vengo a nacer, por ejemplo, en un barrio deprimido de La Línea?
-Todas, tienes todas las papeletas. Pero no sólo allí por el tráfico de drogas, sino lo mismo si naces en la calle Z (calle Zahara, en la zona Sur de Jerez).

El sistema penal español debe estar orientado a la reinserción, no al castigo. Lo dice la Constitución, lo dicen nuestras leyes orgánicas y lo dicen los tratados y convenios de los que España es parte. “No, no se consigue. Muy pocos consiguen reinsertarse. La cárcel es el gran tabú de la sociedad. Al salir, ya estás marcado”, lamenta. “No justifico nada de lo que han podido hacer para ser condenados, pero no lo olvidemos, tenemos uno de los sistemas más duros de Europa. España es el país de Europa donde se cometen menos delitos, y proporcionalmente donde más presos tenemos. El sistema español es el más duro, y sin embargo, hay gente que quiere endurecerlo aún más”.

-¿Qué piensa de los que dicen que las cárceles son hoteles de cinco estrellas?
-A esas personas les digo que me alegro de que no hayan vivido en su casa una situación así, porque sé que no conocen la realidad. Están equivocados. Un solo día en una cárcel y cambiarían de opinión. ¿Sabes lo que es estar 22 horas metido en una celda? Es horrible. Se quejan de que tienen una pequeña tele… ¿Qué pasaría si no la tuvieran? La sociedad ha puesto las cárceles en el campo para que nadie las vea. Es donde se mete a quien te quieres quitar de en medio. En muchos casos, es verdad que es necesario, pero la mayoría está ahí por traficar con droga, porque en un momento dado le ofrecen 2.000 o 3.000 euros por llevar un paquete a un sitio, y en una situación de paro como ésta… He conocido a gente que pensaba así sobre las prisiones, y desde que han experimentado en casa lo que es, han cambiado completamente de idea. Somos responsables en parte toda la sociedad de cómo han llegado a verse estas personas ahí dentro, sin oportunidades de reinsertarse.

Una de las personas que ha conocido en sus casi 40 años en las prisiones entró por primera vez con 18 por robar un bolso. Hoy tiene 47 y ha acumulado delito tras delito y se ha pasado su vida dentro. “Yo creo en sistemas alternativos, los TBC (trabajos en beneficio de la comunidad), por ejemplo. Quien delinque al salir es porque no sabe hacer otra cosa. En las prisiones se les enseñan oficios. Qué bonito sería que al salir hubiera una cooperativa de chapús de estas personas, que pudieran ganarse la vida fuera. Eso cambiaría muchas cosas. En Holanda legalizaron la droga y se les han vaciado las cárceles. No es que haya un descontrol sobre la droga, al contrario, pero… ¿Por qué no probamos en España? Si al chaval que entró con 18 lo hubieran sentado con la mujer a la que había robado el bolso, si la ponemos en ese contexto, lo habría perdonado. Y si se hubiera intervenido con él, hoy habríamos salvado una vida… Se trata de eso, de salvar una vida”.

En los últimos años, desde la reforma del PP, se abrió el debate sobre la prisión permanente revisable. “No me gusta, eso es una cadena perpetua al final. Para empezar, pensamos en quienes están ahí por los delitos más horribles. Pero incluso a esas personas se les puede salvar. Decir como he escuchado que 20 años de cárcel no son nada… Eso es una barbaridad de tiempo”.

El cura Paco se dedica a los pobres en las prisiones. “Más de la mitad de la gente que está en las cárceles de El Puerto no tiene ni para tomarse un café que vale 15 céntimos. No tienen peculio porque sus familias no tienen dinero para mandarles. Vienen de situaciones de gran pobreza, son ellos los que van a las cárceles. Los hijos de la clase media que consume drogas no acaba en las cárceles. Para ellos hay psicólogos, clínicas… Para las clases bajas no”. De hecho, una de las cosas que cambiaría es la situación de algunos módulos en los que “todos los que están tienen problemas mentales. Oficialmente, si tienes un problema mental demostrado no deberías ir a una prisión, pero a esos centros van muy pocos. Una persona con esquizofrenia no debe ir a prisión, debe ser tratado, y no vale con que haya un psiquiatra que te vea cada seis meses. Sólo hay dos sitios en España donde puedan ir estas personas, Sevilla y Alicante. Los demás están en prisiones normales, y eso es lo peor que les puede pasar”.

Otra de las cosas que cambiaría es “la dureza para conceder segundos y terceros grados”, que son parte esencial de la reinserción. Además, “pondría más psicólogos y juristas, que deciden su futuro en muy poco tiempo”. Y la reforma más ambiciosa sería la de “los delitos por los que entran. Hay una enorme cantidad de delitos que no son en realidad nada y están ahí dentro”. Es un fracaso de la sociedad. “Hay que tener un compromiso con el preso. Las cárceles son hoy más humanas que hace cuarenta años, y los funcionarios hacen muchísimo por ayudarles, pero hay que hacer más. No es humano que una madre y un hijo vivan en prisión. Eso no se puede consentir”.

-¿Tendría que haber dentro más gente como Bárcenas o Rato?
-Yo no quiero que entre nadie. Mira, suelen ser personas a menudo inteligentísimas. Imagina que estas personas que han cometido un delito se pusieran al servicio de la sociedad a hacer cosas buenas. Sería maravilloso, poner toda esa fuerza en cambiar las cosas para mejor. Hay gente que nace con estrella, y gente que nace estrellada, que tiene todo para acabar en prisión. Hay que salvar todas esas vidas.

El día 18 de octubre, la parroquia de San Juan de Dios acoge una jornada de conferencias desde la tarde sobre la prisión permanente revisable, organizadas por la pastoral penitenciaria. Se invita a que todo aquel que lo desee acuda a conocer la situación de este tipo de condenas.

 

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