‘El club de los juristas muertos’ – Dévika Pérez: “Puigdemont y los malditos alemanes”

Aunque la mayoría piensa que vive en la canción de Nino Bravo, Puigdemont no ha quedado libre como el mar. El ex Presidente de la Generalitat todavía tiene pendientes en tierras alemanas las cuestiones relativas a la malversación. El asunto radica en que los tres jueces de Schleswig- Holstein han considerado que los hechos de los que se le hace responsable no corresponden al delito de alta traición alemán, que sería el equivalente a la rebelión en España. Posiblemente, después del boicot a las coles de Bruselas, muchos españoles empiecen a hacérselo a las salchichas o los pretzels. Como Puidgemont siga moviéndose, no podrán comer ningún producto de la Unión Europea.

Pero, ¿por qué si estamos en la Unión Europea tienen que comprobar si su delito es equivalente al nuestro? En primer lugar, hay que tener en cuenta que cada Estado decide qué actos se pueden considerar delito en su territorio. Y en el fondo unos estados no se fían de otros. Imaginemos que al facha de Orban -Presidente de Hungría- se le ocurre convertir la homosexualidad en delito en su país. Cierto es que siempre tendríamos los Tribunales Europeos para acudir a ellos en materia de Derechos Fundamentales, pero mientras tanto Orban se encargaría de pedir que los demás países miembros de la Unión envíen a los homosexuales húngaros que se encuentran en su territorio para juzgarlos. Está claro que en los tiempos que corren nadie aceptaría una entrega de este tipo. Por este motivo, hay que comprobar si la conducta es delictiva o no.

Pero, ¿es que acaso el independentismo catalán no ha sido violento? En este sentido, la actuación del movimiento independentista catalán hasta hace muy poco ha sido pacifica. ¿Pero, y los coches destrozados de la Guardia Civil, eso no es violencia? Hacer responsable a un individuo de las actuaciones de otras personas que están lejos de él en espacio y tiempo está en contra de cualquier principio. Es como si a ti te sancionan en la biblioteca porque tu hermano no ha devuelto los libros. Y la única razón es el mero hecho de vivir juntos.

¿Y los Mossos, que son el brazo armado de los independentistas? Que se sepa, los Mossos no han pegado ni un tiro a favor de la independencia. En derecho penal hay dos conceptos diferenciados, que son la intimidación y la violencia, y la rebelión lo que exige es violencia en el artículo. ¿Se puede sustituir esa violencia que viene descrita en el Código por la intimidación? No. Si los actos que se cometen no coinciden con la descripción, no hay delito. Por ejemplo, en el caso del delito de robo. Un individuo que entra con una pistola en una tienda apuntando pero no dispara, ¿está cometiendo el delito de robo? Sí, porque la descripción recoge tanto la intimidación como la violencia. A Puigdemont se le quiere imputar una conducta violenta, no por sostener la pistola sin disparar, sino porque la pistola la tiene su primo en su casa guardada en un cajón.

Entonces, ¿las actuaciones de Puigdemont no merecen una respuesta penal? Sí, pero adecuada a los hechos. Que no haya delito de rebelión no significa que no haya cometido otro delito. Probablemente exista un delito de desobediencia por el incumplimiento de la sentencia del Tribunal Constitucional, entre otros. Como está analizando el tribunal alemán, una posible malversación por el uso de fondos públicos para un referéndum suspendido. E, incluso, puede existir prevaricación por tomar decisiones aún sabiendo que eran ilegales.

Y entonces, ¿la rebelión para cuándo? Pues la rebelión se reserva para cuando un guardia civil entra en el Congreso de los Diputados y pega tiros en el techo mientras sus colegas sacan los tanques a la calle. Porque por mucho que se rechace una conducta, no se puede pretender que el Código Penal la castigue según nuestros gustos, sino como está tipificada.

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