El Ayuntamiento dice que colocará los mismos adoquines de Esteve en otras calles del centro

En una tribuna libre, el delegado de Movilidad asegura que la opción del asfaltado en el entorno es “una opción de consenso”.

A continuación, la columna íntegra de José Antonio Díaz.

“En estos días en los que hemos escuchado muchas opiniones, tanto a favor como en contra, de la actuación que se va a acometer en el entorno de Corredera a calle Cerrón, creo que es necesario que hagamos algunas reflexiones, que son las mismas que hemos estado haciendo durante mucho tiempo desde el Ayuntamiento. Lo primero que hay que recordar es que por primera vez nos hemos dotado de un Plan de Movilidad para el centro de la ciudad. Un Plan presentado a muchos colectivos, asociaciones, empresas, partidos políticos, grupos municipales y vecinos, debatido durante mas de seis meses, durante los que ha habido oportunidad de hacer las aportaciones que hayan creído convenientes. Es un Plan de Movilidad, por tanto, aprobado desde el consenso.

Con este Plan dotamos al centro de la ciudad de una red de vías, la red peatonal, la red básica de intramuros, la red interior y la red rodada. Decidimos entre todos qué zonas iban a ser peatonales, a cuáles solo iban a tener acceso los vehículos de los residentes y los taxis y a cuáles iban a poder acceder los coches particulares y los autobuses urbanos. Está claro que según la categorización de las vías se tiene que tratar la pavimentación del suelo.

A esto hay que añadir que tenemos una subvención procedente de los Fondos Edusi (Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado), que cuenta con una línea de ayudas para aminorar el impacto acústico en las zonas de tráfico rodado, que solo se consigue con el reasfaltado total o con la instalación de bandas de rodadura.

El eje que comprenden la calle Corredera y la Plaza Esteve decidimos en ese Plan de Movilidad que se catalogara como una red básica de tráfico rodado con acerado para peatones. Por unanimidad. Todos entendimos que era la zona donde debían llegar los autobuses urbanos, donde poder llegar con el coche particular a los aparcamientos del centro, e incluso que comunicara el centro con las zonas Norte, Oeste y Este de la ciudad. Además, es la zona por donde acceden los camiones para abastecer de productos al Mercado de Abastos. Por tanto, es la vía principal de comunicación en el centro de la ciudad.

Así, habiendo decidido que es una zona en la que no se puede cortar el acceso a los autobuses urbanos, ni a los coches, y en la que el pavimento sufre las consecuencias de un tráfico rodado permanente y de vehículos de gran peso como los autobuses, está claro que el pavimento que corresponde implantar en esta vía es el asfalto, o la banda de rodadura, opciones con las que se reduciría la contaminación acústica.

En un primer momento se diseñó solo para la zona rodada una banda de rodadura desde la calle Corredera a Plaza Esteve. Es decir, se volvía a poner el adoquín que está y dos líneas de asfalto. Pero ese proyecto es muy complicado, porque significa cortar la vía principal de la ciudad entre 8 y 10 meses y que esté, además, entre 4 y 6 meses sin pasar autobuses por esa zona. Habría que quitar adoquín por adoquín, limpiarlo, perfilarle las caras para que quede plano, todo ello manualmente, poner placas de hormigón, hacer la banda de rodadura y volver a poner uno a uno esos adoquines. Un proyecto que tiene un coste de unos 600.000 euros. Con este proyecto no se podían acometer actuaciones sobre el acerado de estas calles. Pero también nos preocupaba que el centro estuviera cerrado el tráfico y que los autobuses no pudieran llegar. ¿Podrían los comerciantes, los vendedores de la Plaza y los hosteleros soportar todo ese tiempo de obras sin que puedan acceder a sus negocios sus clientes en coche o en autobús?

En este punto los técnicos nos sugirieron contemplar la otra opción que se establece para la red básica rodada, como es el asfaltado. Además, como el proyecto es más barato, se puede renovar el acerado entre la Plaza de Las Angustias y la calle Cerrón. De esta forma también se permite que los peatones puedan ir por acerados en buenas condiciones y en algunos casos ampliando la anchura de la acera. Pero también es importante recalcar que este proyecto se puede hacer por fases, tardando un total de 4 meses, por lo que es más rápido, y solo estaría cerrado al tráfico un mes, suponiendo mucho menos coste para el comercio, la hostelería y la Plaza.

Quiero aclarar dos cosas. No existe ninguna normativa urbanística en esta ciudad que no permita asfaltar en cualquier lugar de la misma, ni obliga a poner adoquín en ningún lugar. Pero es obvio, y así lo estamos haciendo, que en zonas peatonales o de poco tránsito se está poniendo una solería de piedra natural, eso sí con los cantos planos para que no se mueva y el coche y peatón transiten bien. Es lo que hemos hecho, por ejemplo, en las calles anexas de Plaza Belén o lo que se va a hacer en Plaza Vargas o en San Juan de los Caballeros.

En segundo lugar, que no vamos a enterrar el adoquín como sí hicieron otros gobiernos. Vamos a recuperarlo y aplanar las caras para poder reutilizarlos en otras zonas adecuadas del centro de la ciudad. Muchas calles de Jerez estaban adoquinadas y se reasfaltó encima del adoquín. Eso no lo vamos a hacer nosotros.

Tenemos que construir una ciudad entre todos. Una ciudad moderna, sostenible, eficiente, accesible, donde el espacio público pueda ser utilizado para disfrute de todos. Con esta obra ganamos en seguridad vial, eliminamos caídas -que se han reducido en los pasos de peatones que asfaltamos-, rebajamos la contaminación acústica y mejoramos el tránsito tanto para el peatón como para el vehículo privado. Con todo ello, nos aseguramos que ante cualquier incidencia las reparaciones y el mantenimiento sean rápidos y seguros, manteniendo esta vía principal de la ciudad en buenas condiciones. Estamos valorando el asfalto impreso, que imita el adoquín, como existe en otras ciudades como Zaragoza o Bilbao.

Como siempre, este Gobierno está dispuesto a debatir y a recibir aportaciones. Eso es precisamente lo que nos ha hecho ver que un proyecto era mejor que el otro: las recomendaciones de colectivos, técnicos y ciudadanos de forma particular, porque hay que recordar que este proyecto cuenta con el apoyo de asociaciones de comerciantes, taxistas, vendedores de la Plaza y asociaciones de vecinos que consideran que es la mejor opción para el centro. Seguimos dispuestos a escuchar, siempre que sea para hacer mejoras. No nos parece que la crítica sin ninguna aportación, sin nada que proponer a cambio, sea la forma de mejorar un proyecto ni de hacer ciudad. Nosotros seguiremos trabajando en ello”.

 

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