Editorial: “Por un reconocimiento público a la Corporación de 1979”

La gestión de Pacheco es historia de Jerez, historia reciente, pero Historia al fin y al cabo. Pocos ponen en duda que fue un buen alcalde en sus primeros años, y no les debe faltar razón. Llevó de la mano a la ciudad desde la Transición hasta ser la referencia que hoy es en algunos aspectos. No podemos olvidar, somos lo que somos gracias a Pacheco, para lo bueno, pero también para lo malo.

Probablemente, el ex alcalde, que sale este viernes de prisión para disfrutar del tercer grado, nunca tendrá una calle. A escasos días del Gran Premio se va a convertir en oficial que el Circuito de Jerez será el Circuito Ángel Nieto, quizás el piloto más puntero de la historia de España que en los trazados urbanos labró su leyenda.

La pregunta es, ¿qué habría pasado si aquel Pacheco derrotado electoralmente en 2003 hubiese dejado la política? Fue la primera vez que era superado en votos. Aún le quedaban dos derrotas duras, las de las mayorías aboslutas de PSOE, en 2007, y del PP, en 2011. El pueblo hablaba, Pacheco no tenía posibilidades de volver a gobernar. Sus detractores superaban en mucho a sus defensores. De haber dejado la política, al menos, en 2007, quizás no habríamos asistido a un terrible cruce de denuncias con Pilar Sánchez.

No olvidemos, sin embargo, que esas puestas en conocimiento de hechos ante la Fiscalía han metido a dos regidores en prisión, y costó un calvario judicial a una tercera. Y si han sido condenados, no caben presunciones. Se hicieron muchas cosas mal. Y tampoco lo olvidemos, en Pacheco hay causa de los mil millones de deuda, que si no fueron tantos mientras era alcalde, sus decisiones sí fueron las que determinaron el devenir de un Jerez que necesitaba demasiados ingresos artificiales para que no parase de girar la rueda. Ingresos procedentes del suelo, pero también de una ciudad en la que el paro no era tan duro y se recaudaba por licencias, por actividades económicas… Todo fruto de una burbuja inmobiliaria.

En tanto que lo judicial y el actual estado del Ayuntamiento son indiscutibles, Pacheco nunca tendrá una calle en Jerez, ni se le pondrá su nombre nunca al Circuito.

Pero…

Hace unos días, este medio entrevistaba a varios concejales de la primera Corporación municipal. Cuatro por los cuatro partidos que fueron elegidos en 1979. El 20 de abril se cumplieron 39 años de la toma de posesión de Pacheco, primer alcalde democrático desde 1936.

Quizás, en 2019, haya ocasión de rendir homenaje a esos 27 concejales (en realidad, en el primer mandato hubo algunos más, porque no todos aguantaron los 4 años). Serán entonces 40 años de democracia local. Aún viven muchos miembros de esa corporación, estamos a tiempo de darles reconocimiento en vida. Precisamente, el pasado 14 de abril se descubrió una placa a los políticos y empleados municipales asesinados durante la Guerra Civil por el mero hecho de defender el sistema político democrático. Por fortuna, la historia en 1979 se resolvió en favor de los demócratas, pero aún así también merecen un homenaje similar.

Ni aun entre aquellos que tengan dudas acerca de nuestra Transición, probablemente no quepan dudas de que los primeros demócratas de Jerez fueron fieles al tiempo que vivieron, a lo que se tenía que hacer en la micropolítica, en el día a día. Ventilaron un Ayuntamiento inoperante, se la jugaron ante la amenaza de los franquistas irredentos que aún eran un número considerable. Hacer política hoy podrá asustar, pero en 1979 era cosa de valientes, de idealistas, de puros demócratas de la izquierda y la derecha, sin excepción. Aquellos hombres y mujeres representan también el Jerez que deberíamos construir.

Así, aun cuando parece que no se pueda hacer homenaje a una persona en particular que ha pasado por prisión debido a sus decisiones como alcalde, valgan estas líneas para defender una placa para los padres y madres fundadores del municipalismo local. Personas de las que deberíamos estar todos orgullosos, independientemente de si luego lo hicieron bien o mal. Es memoria democrática, es de Justicia.

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