Editorial: “Jerez, levántate y anda”

Si buscas en el famoso Portal de Transparencia a cuánto asciende la deuda municipal a día de hoy, mal. Estamos a abril de 2018 y la última actualización del apartado específico alcanza 2016. Pongamos que está en unos 1.000 millones de euros. Por esa regla, cada jerezano, por el hecho de serlo, debe indirectamente casi 5.000 euros. Piensa en cualquier familiar, en cualquier bebé o en cualquier abuelito. A eso hay que sumarle la deuda del resto de administraciones, que no es difícil de hallar, pero preferimos obviarlo para no terminar de deprimirnos.

La crisis no ha pasado. Nos hemos instalado en la precariedad y asumimos como normales cosas que no lo son, salarios míseros que no dan para vivir, pérdida de servicios públicos y de derechos que dejarían con la boca abierta a aquellos nosotros del pasado, de un pasado precrisis no tan lejano. En Jerez arrastramos las deficiencias de un Ayuntamiento que apuntó alto y se quedó por el camino, con un proyecto de ciudad inexistente y en el que la buena gestión ha brillado por su ausencia.

Y con todo, ¿cómo podemos volver a sentirnos orgullosos de esta ciudad?

Este tiempo es para los inconformistas. Hacéis falta quienes buscan soluciones, quienes no asumís como normal lo que no debe serlo, los que tenéis nuevas ideas para la ciudad, los que queréis a Jerez. La deuda municipal, una de las más asfixiantes del Estado, nos acabará generando nuevos problemas tarde o temprano, ya sea por impagos a empleados públicos o por un mayor deterioro de los servicios públicos. Pero sólo queda un camino, el que está frente a nuestros ojos. Lo que está por venir da miedo, pero venir, vendrá. Mejor que nos coja preparados. Aunque nos cueste 5.000 euritos de nada por habitante, como poco. Es tiempo de sacar orgullo y luchar por lo nuestro, por lo de todos, frente a quienes aseguran que la salida de la crisis consiste en asumir que los tiempos pasados, mejores, nunca volverán.

Resignarse no puede ser nunca la solución.

Contestando a aquel ya manido comentario de John F. Kennedy, aquel de ‘No pienses qué puede hacer tu país por ti sino en qué puedes hacer tú por tu país’, es tiempo de pensar en qué puedes hacer por tu gente, por tu barrio, por tu ciudad. Basta, quizás, con encontrar una salida a esta maldita crisis que no signifique simplemente marcharte a vivir a otra ciudad o a otro país. A ti, inconformista, Jerez te necesita. Sólo contigo contamos para salir de este boquete.

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