Entrevista a Saldaña (parte I): “La concesión del agua se hizo por encima del precio de mercado”

Primera parte de la entrevista al candidato del PP a la alcaldía, que se considera “muy buena gente, pero mis adversarios intentan atribuirme una mala fama porque me ven fuerte” · “Yo nunca habría puesto en el currículum un título que no tengo”

Foto: CRISTÓBAL ORTEGA

Sobre si el periodismo consiste en involucrarse o no en la información han teorizado muchos maestros practicantes de la prensa visceral, sincera, transparente. Si se asume que el profesional no deja de serlo por tener nombre, apellidos y una forma de concebir el mundo, es bueno contar no sólo lo que ve, sino contar lo que siente cuando ve ese hecho periodístico. Por eso, y por ir contracorriente, es bueno revelar un aspecto de la chara posterior a la entrevista con Antonio Saldaña, candidato del PP a la alcaldía. “Si ganas, ojalá acabes con el paro. Te lo digo por todos mis amigos que se han ido de esta ciudad”, le digo, porque su principal oferta electoral es la de crear las condiciones para acabar con el desempleo. Y añado: “Pero te soy sincero… Yo no te voy a votar”. “Anda, ¿y eso, hombre?”, me responde sonriente. “Los grandes partidos nos han fallado, a mí, a mi generación”. “Pero, ¿Antonio Saldaña? ¿En qué te he fallado Antonio Saldaña? Me voy a proponer que me votes el año que me viene”.

Un día antes, al cerrar esta entrevista, pedimos que no fuera en la sede. Antonio Saldaña (Jerez, 1976) se crió en el Parque Atlántico, pero últimamente es de todas partes porque ha empezado ya a ritmo de campaña electoral. “Ahí me partí la pierna de chico, con la bicicleta”, dice señalando a un patio. “En estas dos columnas pintábamos unos cuadrados que eran como dos canastas, y jugábamos al baloncesto”. “Éste era mi bloque”. Ingeniero de Caminos, graduado en Derecho a distancia, cursa actualmente el máster de Abogacía. No sabe dónde le llevará su carrera política. Si llega a alcalde, se plantea un proyecto “para 8 ó 12 años” (“en menos tiempo no puedes llevar a cabo todo lo que quieres hacer. Por mi experiencia, cuando llevo 10 ó 15 años en algo, necesito un reto distinto”). Luego, quizás llegue algo más. A sus 41 años, encabeza al PP de Cádiz, es parlamentario andaluz y no descarta nada. “No valdría para estar dándole sólo a un botón, a mí me gusta la gestión”. ¿Y si llega el momento de subir? Una secretaría de Estado, una dirección general… “Hombre, y ministro, y hasta Presidente del Gobierno, yo pedir… Me quedan 25 años para jubilarme… Tampoco me importaría ejercer la abogacía”.

RECTIFICACIÓN
(En la primera edición de

esta noticia se publicó que
el entrevistado había utilizado
la expresión ‘privatización,
cuando en realidad usó ‘concesión’)

¿Por qué en política y por qué en el PP?

Para mí la política es una vocación, aunque tenga sus cosas. Me apasiona desde chico. Yo siempre hablo del interés desintersado de la madre Teresa de Calcuta. Me gusta, eche las horas que eche. Y en el PP estoy por el régimen socialista de Andalucía. En otra comunidad, a lo mejor no sería del PP. En Andalucía, la opción de cambio la representaba y la representa el Partido Popular. Y por sus ideas, sus valores, y porque representa de verdad a la clase trabajadora, por más que digan.

Eso de ‘el régimen’ me suena mucho a Pablo Iglesias.

En todo caso, se habrá copiado Pablo Iglesias de mí, que llevo años hablando activamente del régimen andaluz. Saqué un libro con 28 años de artículos políticos hablando del régimen. Me lo editó un amigo. Se llamaba ‘Andaluces por España’, que no tiene nada que ver con el programa de la tele. A ver, yo no me considero andalucisa, ni regionalista andaluz, ni mucho menos, pero sí que tuve una época en la que el sentimiento andalucista me impregnó un poco, a raíz de salir de Andalucía al acabar la carrera. Se dirigían a mí como el gracioso y demás, y yo no sé contar chistes. No creo que la geografía natal condicione a las personas. Hay la misma proporción de catetos aquí que en Madrid. Y un catedrático lo es nazca donde nazca.

¿Es como un orgullo soterrado?

No, no. La gente habla de un complejo andaluz que yo no tengo.

Usted también tiene un máster en la Rey Juan Carlos, como Cifuentes.

Yo lo hice en el curso 2003-2004. Políticamente era un mojón, no me conocía nadie. Me quedaba en un hotel, iba en avión. Me costó un dinerito, tuve que ahorrar. Mis títulos los tengo controlados. Mi curriculum sigue siendo el mismo que antes de que saltara este asunto. Pero vaya, que no hacer un máster está mal, pero peor aún está inventarse una licenciatura, que son más años.

¿Qué opina del caso Cifuentes?

No lo voy a valorar, porque no conozco el caso a fondo. Pero a mí nunca me habría ocurrido porque nunca habría puesto algo que no tengo. Por cierto, tengo ése máster en Urbanismo de la URJC, otro de Financiación Pública en la Universidad de Duke, la carrera de Derecho, y ahora el máster de Abogacía que lo estoy terminando.

¿Madrid o Barça?

Betis y Xerez. Y entre esos dos, prefiero el Madrid.

¿Y Xerez Club Deportivo o Deportivo FC?

Respeto a los dos, porque he vivido la génesis de todo eso. Tanto uno como otro mercen el respeto, y espero que al final se unifiquen. En el FC hay gente que ha hecho una cosa histórica, y ambos clubes tienen el mismo sentimiento, aunque ésta sea una situación anómala.

Si fuera flamenco, ¿cantaor, guitarrista, bailaor o palmero?

Cantaor. No porque cante bien.

¿Palmero no?

No me va. Y para la guitarra no tengo habilidad. Compás tengo. Y escuadra y cartabón.

Cantaor entonces.

Yo soy de los que se echa p’alante.

Dicen de usted que está detrás de la privatización del agua, del ERE municipal y de la marcha del Xerez CD de Chapín. Esa mala fama significa que ha hecho amigos en política, pero también muchos enemigos.

No creo que sea mala fama. Mis adversarios es lo que intentan atribuirme. El problema es que mis adversarios me ven fuerte, por eso intentan denostarme. Todo lo malo que le pasa al PSOE o a Podemos en Jerez parece que la culpa es de Antonio Saldaña. Pero Antonio Saldaña sólo viene a la política a dar cosas buenas a la ciudad.

Pero, ¿algo de eso es verdad?

Al revés, yo soy una persona que estaba en el equipo. Ahora, defiendo las decisiones porque en ese momento eran las que había que tomar. Es que me ven fuerte.

¿Y miedo?

Yo soy muy buena gente, pero desde el punto de vista político, como soy de una familia trabajadora y no tengo ningún complejo en decirle las cosas a la gente como debo decírselas, pues les puede resultar incómodo. Pero yo voy por derecho siempre. Hay un refrán que dice que Dios me libre de las aguas mansas, que de las bravas ya me libro yo.

¿Antonio Saldaña es aguas bravas?

Pero eso no significa que no pueda hacer las cosas bien. Hay que tener carácter, determinación y decir la verdad. No doy la puñalada por detrás y luego sonreír.

En el mejor de los casos, pagaremos la deuda en 50 años, y eso si nadie hace ninguna barbaridad”

Las puñaladas, ¿por delante? ¿Ha cambiado su rol en la política?

No, no. A mí lo que me gusta es estar con la gente, hablar con la gente. Ésa es mi verdadera cara. Otra cosa es que en un equipo juegas de delantero y quieres marcar goles, en otros de central y tienes que evitarlo. Y ahora es cuando yo soy yo.

Sobre la privatización del agua. ¿80 millones no son pocos por 25 años?

Al revés, cualquiera que sepa un poco de finanzas sabe que el valor actualizado de los ingresos a futuro es diferente. Ese precio es más alto que lo que el mercado estaba dispuesto a pagar, por eso se quedó desierto el concurso inicialmente. Si fuera una ganga, se presentan 200 empresas. Se hace un análisis que no es real. Si multiplicas cinco o seis millones de beneficio cada año, por 25 años, sale ciento y pico. Si eso lo recibes hoy y encima le metes un millón de inversión al año, no es tanto. No tiene doblez.

Subió el recibo.

No, no, eso no es así.

Ahora pagamos IVA.

Eso sí, porque antes era tasa y ahora es precio público. Pero por pliego, el recibo no puede subir por encima del IPC.

Foto: CRISTÓBAL ORTEGA

Y ahora los beneficios de Aquajerez no redundan en favor de la ciudad, sino que se van fuera, a las empresas matrices.

Pero cuando haces una concesión, te llevas antes los beneficios. El Ayuntamiento necesitaba en aquel momento ingresos para tapar los agujeros. Pero con la situación actual no habría sido necesario, con las cuentas actuales y la ayuda que da el Gobierno de España. No es que no redunden los beneficios, es que el pueblo de Jerez los recibió con carácter anticipado. Pero no puede hacer demagogia con ese tema, eso fue una decisión exclusivamente financiera. Ahora estamos todos muy tranquilos, pero en aquel momento no se pagaba la ayuda a domicilio, ni los autobuses, los trabajadores no habían cobrado la nómina de mayo, huelga en la limpieza de colegios, losingresos de Diputación comprometidos. Ahora no se haría.

Le da aire a Mamen Sánchez si dice que ahora va bien.

No, nosotros enderezamos la situación. Esto es una inercia. Ahora nadie se puede ir de madre, gracias a las leyes del Gobierno de España.

¿Hay que cambiar el modelo de financiación municipal? Son 1.000 millones de deuda, ¿cuándo vamos a pagar?

En el mejor de los casos, en 50 años, y si nadie hace ninguna barbaridad. Hay que cambiarla por una razón muy sencilla, porque las Autonomías reciben mucha financiación y los servicios los prestan los Ayuntamientos. Hablemos de vivienda, por ejemplo. Los Ayuntamientos dan la cara.

Cuando acabe la crisis, ¿volveremos al ladrillo? Ese fue el sistema por el que los ayuntamientos se comprometieron con tanto gasto.

Las plusvalías que genera el suelo, por Ley van a un sitio que es Patrimonio Municipal de Suelo, y no pueden ir a gasto corriente. Los anteriores gobiernos sí lo cogían para gasto corriente. Los ingresos de licencia pueden ser de cualquier actividad económica y lo gastas en lo que quieras. Jerez había sido una ciudad industrial pero no hubo reconversión. De buenas a primeras, la primera empresa era el Ayuntamiento, que tenía unos ingresos ficticios por el suelo que le permitían seguir manejando la máquina. Ahora somos una ciudad de servicio, pero hoy tenemos que buscar sectores. Mi opinión es que la construcción nunca tendrá la revolución que hubo. Hace falta que Jerez reúna a empresas vinculdas a las nuevas tecnologías. Hoy importa más el conocimiento que el capital. Un autónomo con una idea y un ordenador puede generar mucho valor añadido. Se ha democratizado la economía. Creo que por ahí deben ir los tiros. Podemos potenciar la construcción en el centro, pero ahí no está nuestro futuro. Voy a mi mensaje de Jerez Cappital [lema actual del PP]. Jerez es la primera ciudad de Cádiz en población, quinta en Andalucía y una de las 25 más importantes de España.

¿No produce resquemor en Cádiz que haga esa campaña el secretario provincial?

No, porque usted está entiendiendo mal el concepto. El concepto de Jerez CaPPital no es de capital administrativa.

Pero en el día a día, en cómo llega Jerez CaPPital a la gente, juega con eso.

Bueno, yo me estoy encargando de transmitirlo bien. La provincia de Cádiz tiene tres polos: Jerez, Cádiz y Algeciras. El que intente pensar que Jerez CaPPital es de división, es que no entiende el concepto. Somos capital del caballo, el vino, el flamenco, el motociclismo. Pero queremos que lo sea también del empleo y las oportunidades, de la limpieza, de la solidaridad. Y que las administraciones la traten como a una capital. Es una marca que intenta sacudir la conciencia, el orgullo, que diga, señores, vamos a tomar conciencia, porque es un proyecto ilusión.

Desde Pacheco parece que hemos bajado la cabeza, que los jerezanos no se sienten orgullosos desde aquellos años, ¿no?

No sé si es desde Pacheco o no, yo le digo que Jerez ha sido una de las ciudades más importantes de España. Si hay gente que lo ha perdido, espero que la gente lo recupere.


Llevamos casi tres cuartos de hora de conversación. Aún queda otra media. En una mesa de la otra punta de la terraza del Bar El Mirador, donde se desarrolla la entrevista, en cierto momento una mesa de unas 10 personas torcerá la cabeza hacia nuestra posición en silencio. Quizás han reconocido a Antonio Saldaña. Quizás hemos subido medio tono (no más) la voz y ahora se enteren de lo que hablamos. El momento coincide con un instante en el que el candidato pregunta al periodista si conoce “a algún comunista millonario que haya dado su dinero a la comunidad”. En el momento más caliente ya no estaba el grupo de cliente, cuando está a punto de acabar la entrevista, cuando hablamos del busto de Pemán y el acto sobre la II República del sábado, al que no acudió.

Pulsa para leer la segunda parte de la entrevista Antonio Saldaña.

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