Cinco razones por las que ‘Jerezanos’ puede conseguir concejales en la próximas Municipales (y cinco por las que no)

El partido local y localista ‘Jerezanos’, liderado por Álvaro de la Calle, a quien entrevistamos este 10 junio, no es realmente conocido por la opinión pública. Muestra de ello es que actualmente alcanza sólo 800 seguidores en Facebook, la red social más numerosa, activa, influyente y útil para la comunicación política. Y, sin embargo, a falta de algo menos de un año para las Municipales, tiene mimbres para desestabilizar el panorama local y ‘colarse’ con más de un concejal en el próximo Pleno. Aquí, las cinco razones por las que creemos que es posible.

  1. La importancia del liderazgo en la política actualNos encontramos en un momento histórico en el cual los proyectos comunes se encuentran en crisis. Vayamos, por ejemplo, al éxito de Podemos. En sus primeras elecciones, las Europeas, en las que dio la sorpresa al obtener cinco eurodiputados, hasta las papeletas llevaban la cara de Pablo Iglesias. Aquel éxito se fraguó en el reconocimiento público de una persona que, sencillamente, se había dedicado a ir a las tertulias políticas a criticar al Gobierno. Puso rostro a reivindicaciones que habían nacido del 15-M. Esa idea ‘jacobina’ de apelar no ya a la reforma sino a la censura de casi todas las instituciones del Estado se conjugó en un relato políticamente bien estructurado, coherente, que atrajo a millones de personas. Lo mismo ocurre con Albert Rivera, que representa una nueva estabilidad alejada de los partidos tradicionales, un hombre que promete reformar no sólo el país sino, incluso, los ‘desmadres’ de los nuevos tiempos. Todo se basa en que el líder se convierta en significante de todos los buenos valores de la ideología que está conformándose. Y Álvaro de la Calle, que procede de los medios de comunicación y que es reconocido en el mundo cofrade local, tiene esos mimbres. Se expresa bien, habla sin miedo, representa cambio respecto a los cuatro grandes bloques que se encuentran y volverán a ir a las próximas municipales (hablamos de cuatro en tanto se entiende que Podemos, Ganemos e IU probablemente concurran juntos). Es una persona con buena presencia, con cierto carisma, con cierto conocimiento y posibilidades de que éste crezca.

    Álvaro de la Calle. / Foto: cristóbal ortega
  2. Construir en positivo desde lo negativoNo existe un mejor conformador de relato con capacidad de atracción que enfrentarse a un todo negativo. Pongamos el ejemplo de una comunidad de vecinos. Si el presidente o la presidenta de la comunidad no ha arreglado la entrada pero cobró una derrama espantosa para mejorar la limpieza, y encima la limpieza no ha mejorado; y resulta que el problema de la limpieza surgió durante la anterior presidencia; y encima quien se quiere presentar no saluda ni espera cuando vas corriendo hacia el ascensor, lo que surge es una cuestión de percepción: Ni uno te vale, todos son iguales. Una importante parte de la sociedad jerezana percibe a todos los políticos como chapuceros, cuando no corruptos o corruptibles, interesados sólo en lo suyo. A diferencia de lo que ocurre en el panorama nacional, donde todo saltó por los aires y desde hace un par de años el país se encamina hacia la estabilización política, en Jerez la situación es totalmente diferente. Entre el bajo nivel de conocimiento de las cuestiones locales (sí, mucha gente que vota no sabe ni quién es Mamen Sánchez, acaso se la conoce por “la de los deditos” (sic), me lo han dicho más de una vez), que ha habido dos alcaldes en prisión y que no parece que vaya a haber grandes vuelcos en los primeros puestos de cada lista, se ha abierto un nuevo tiempo en el que se percibe, sea justo o no, que tanto Ganemos como Ciudadanos han sido ‘más de lo mismo’. Volviendo a nuestra comunidad de vecinos, el ‘son todos iguales’ acaba siendo un factor de politización que da pie a un nuevo actor político. Vaya, lo mismo que pasó con Podemos en 2014. Nada une más a la gente que estar en contra de forma común respecto a algo.
  3. La ausencia de rémoras‘Jerezanos’ es un nombre elegido con acierto. Ni ‘Nuevo centro’, ni ‘Adelante’ ni nada: ‘Jerezanos’. Una J que parece un catavino como logo. El color azul. Un tío al que ves y dices: Ése es de Jerez. Un tío con el que es posible que te hayas tomado una cervecita. Lo ves todo, y te dicen que ni de izquierdas ni de derechas, que lo mejor para Jerez. Guste o no, a nivel electoral, eso tiene visos de funcionar. Y en un cara a cara, Álvaro de la Calle, quien no duda de ese discurso, que lo defiende porque cree en él, va a salir a morir. Búscale una mácula, porque no se la vas a encontrar. Ni a él ni a los suyos. No han hecho política. No se han enfrentado a asumir contradicciones entre discurso y gestión. Lo mejor para Jerez. Y punto. Es un discurso con capacidad de seducción en una sociedad desencantada.
  4. El pachequismoLo que hizo o dejó de hacer Pacheco es lo de menos. Lo importante es que a nivel electoral (que es de lo que va el artículo) las semejanzas entre Jerezanos y esa forma política existen algunas semejanzas, no de gestión, sino de socialización. Jerezanos surge entre un grupo de gentes ajenas a grandes siglas, que son mero instrumento de su política. Es decir, que son el único partido que pueden decir que primero Jerez y después Jerez. Algo que ya exploró Pacheco cuando se enfrentó a su partido en más de una ocasión, tomó el control sobre él y, por más que lo intentaron, jamás le llegaron a poner la cara colorá. Además, De la Calle conoce dos grandes sectores de la ciudad: las cofradías y el fútbol, donde no sólo es capaz de generar afinidades (incluso, sólo ahí, las suficientes para obtener cinco mil votos y llegar a concejal), sino que sirve como trampolín para llegar a todos los rincones de la ciudad con un mensaje cuyos emisarios gozan de reputación en el tú a tú. Las cofradías son, a día de hoy, mayor herramienta de socialización que lo que son ahora las asociaciones de vecinos, con alguna excepción de activistas vecinales que aún sigue en forma. Jerezanos debe basar parte de su estrategia en las redes sociales, para aumentar en conocimiento. Deberá buscar fondos y personas que generen contenidos y los promocionen, de acuerdo. Pero, paradójicamente, puede ser el partido que en la práctica menos dependa de ellas, porque aspira a estar presente en el tú a tú, en los bares, en las casas de hermandad, en la Feria, en las zambombas. En los tipismos de Jerez. Puedes ser Obama o Trump y jugártela a las redes sociales y que te salga bien, pero la política local a día de hoy refuerza métodos de seducción política mucho más tradicionales, el tú a tú. Eso refuerza el prestigio. ¿Por qué contamos esto en un epígrafe llamado ‘pachequismo’? Porque será la primera vez que un partido político de Jerez reúne localismo, capacidad de crecimiento en estamentos de la ciudad al que no pueden llegar las grandes marcas y un liderazgo reputacional desenfadado y del tú a tú. No es que Álvaro de la Calle sea hoy carismático, pero sí lo puede conseguir mejor que otros. A eso se le suma la declaración de que ni izquierdas ni derechas y podríamos tener a un fenómeno que, quiera o no Jerezanos, reúne bastantes ingredientes de una forma de hacer política con semejanzas sobre el populismo tradicional (que nadie se ofenda, el populismo no es lo mismo que la demagogia y populismo practican todos los partidos, en sí no es algo negativo, académicamente el populismo se ha desarrollado como una forma democrática de hacer política, es sólo que el de Jerezanos, en su forma de surgir de la nada tendría bastantes similitudes con el más clásico, como llamar a la actividad política de quienes hasta ahora no la han ejercido, anteponer discursivamente cualquier interés al interés de Jerez o llenar de contenidos y bondades a un líder con cierto carisma. Y, de hecho, podría ser más populista que el propio Podemos, porque ese rechazo de izquierdas y derechas que practica se parece bastante más al de Perón, el ejemplo histórico de populismo democrático).
  5. Los númerosLa Ley electoral obliga a alcanzar al menos un 5% de los votos para llegar al pleno. Tiene 27 concejales. Izquierda Unida consiguió dos asientos con 6.500 votos en 2015. En las últimas elecciones votaron 90.000 personas. Con algo menos de 5.000 votos se cuela Álvaro de la Calle en el pleno. Estamos en un escenario de máxima igualdad. Las consecuencias de su presencia en el Ayuntamiento serían una incógnita, pero cabe la posibilidad de que fuera llave para desempatar. Por otra parte, no hay que hacer una lectura simplista respecto a dónde rascaría Jerezanos. El hecho de que defienda y ponga en valor los tipismos de Jerez no conlleva necesariamente que vaya a hacer más daño a la derecha que a la izquierda. Jerezanos aspira a ser transversal, y lo mismo enfada a Saldaña y a Ciudadanos por recoger votos en sus caladeros que rearma un discurso para cambiar las cosas en Jerez restándole a una posible y probable confluencia. Gran parte del voto en Jerez no es ideológico, y lo demuestra que muchos que votaron al PSOE en 2007 para darle mayoría absoluta se la dieron al PP en 2011.

No caemos del caballo, como San Pablo, y nos deslumbramos con la capacidad de Jerezanos. Esto es lo que tiene en contra Jerezanos:

  1. Es indudable, mucha gente vota en Jerez según se muevan las cosas a nivel nacional. Ciudadanos apenas hizo campaña y consiguió en 2015 un 8% de los votos, ayudado por el crecimiento de Albert Rivera. En 2007 ganó el PSOE con absoluta en Jerez gracias a una primera legislatura de Zapatero, que estaba en forma por entonces. El vuelco ne favor de Rajoy, con mayoría absoluta, lo adelantó el PP en las Municipales de 2015. Ganemos obtuvo cinco concejales tras constituirse como agrupación de electores el septiembre anterior gracias al crecimiento de Podemos. Es difícil hacer política en Jerez exclusivamente, porque cada día que un ciudadano pone el televisor ve la marca nacional, y le interesa más ese debate que el local
  2. Una difícil capacidad de atar afinidades: Jerezanos tiene los mimbres, pero está por ver si sólo le basta con llegar al tú a tú o si, aun mejorando en conocimiento e incluso en simpatía, al final hace que el votante se la juegue con unos desconocidos que no se sabe exactamente cómo reaccionarán a retos importantes, como dar sus votos a un alcaldable o a otro.
  3. Las malas experiencias del localismo en Jerez: La respuesta primera es sencilla, no había partidos puramente locales con representa obtenida gracias sólo a su capacidad de crecer (IPJ llegó a concurrir con Pacheco) porque ya estaba Pacheco. Foro es un aparte, entró pero su único valor fue la vuelta del ex alcalde, por lo que no se puede comparar con el fenómeno que supondría Jerezanos. Otros intentos como BUX, por ejemplo quedaron en residuales, a diferencia de otros municipios en los que el localismo ha funcionado.
  4. La reacción de los partidos: Especialmente, Jerezanos preocupará al PP, al que le van creciendo los enanos. La única buena noticia para Saldaña ha sido el batacazo que se ha pegado Albert Rivera en sus aspiraciones de ser Presidente. Por lo demás, lo que se podía presumir un paseo para algunos puede hacer que el año se le haga muy largo. Por eso, no hay que dudar de la capacidad del PP de rearmarse ante Jerezanos, porque su maquinaria electoral ya está en marcha y tiene capacidad de reacción. Lo mismo pasa con Ciudadanos, que en algún momento confirmará o dejará de lado a Carlos Pérez para empezar con la precampaña. El PSOE tiene el gobierno y un año para reivindicarse, y la confluencia en las izquierdas podría permitir un crecimiento, sobre todo una vez se conozca al candidato.
  5. La falta de recursos: Hay gente que apoya a Jerezanos que tiene un amplio conocimiento de los medios de comunicación, empezando por Álvaro de la Calle, periodista con amplísima trayectoria en radio, tele y agencias. Sin embargo, salir con un megáfono o repartir panfletos en la calle Larga, o patearse los barrios, tiene un techo muy rápido. Sin campaña fuerte, sin recursos en los que invertir o sin un pequeño grupo de personas que trabaje 24/7, las probabilidades juegan en contra. Quizás, eso sí, le dé para entrar y desetabilizar el panorama local. O quizás ni siquiera eso.

 

Pablo Fernández Quintanilla
es periodista, promotor de LaFronteraHOY
y máster en Comunicación Política e
Institucional por la Universidad de Sevilla

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