(Análisis) Cinco momentos para entender el distanciamiento actual entre Podemos y Ganemos en Jerez

La relación con el PSOE y el surgimiento de dos asambleas diferentes, claves para este proceso que puede desembocar en que no concurran juntos.

Por Pablo Fdez. Quintanilla

Era cuestión de días y este jueves sucedió. Ganemos acabaría pronunciándose respecto al anuncio del acuerdo entre Podemos e IU para las municipales celebrado el pasado viernes a las puertas del Alcázar. Existen algunas verdades inapelables y muchas apreciaciones no compartidas entre las partes. Repasemos los cinco momentos para entender la distancia actual entre dos formaciones independientes pero que no se entienden la una sin la otra en la ciudad.

  1. Ganemos surgió antes de que Podemos anunciara que no concurriría con su nombre a las municipales de 2015. Las candidaturas municipalistas tenían el fin de proteger la marca nacional, prioridad para los de Iglesias, y de establecerse en un sistema autoorganizado al estilo de los círculos. Eso sí, Podemos acabó aportando el grueso de la fuerza a Ganemos. En este vídeo se ve a Teresa Rodríguez, líder de Podemos Andalucía, pedir el voto por Ganemos. El cartel que lo anuncia habla de Ganemos-Podemos. El nombre iba en la línea del uso del verbo en presente de la primera del plural. Era obvio, quien apoyara a Pablo Iglesias tenía en Jerez a Ganemos como referencia. De hecho, el líder de Podemos, Santiago Sánchez, fue el indisputado número 1 de Ganemos. Nadie le plantó cara en las primarias para elaborar la lista. De los cinco que obtuvieron acta, tres eran de Podemos.
  2. Una de las líneas rojas de Ganemos era no pactar con el PSOE. El eslogan de campaña era ‘Ni Pacheco, Ni PSOE, Ni PP’. Se llegó a un acuerdo con Mamen Sánchez para la investidura, con cinco acuerdos, con el fin de parar al PP de García-Pelayo. Uno de ellos, por ejemplo, era que  Sánchez renunciase a su cargo de diputada en el Congreso, algo que al final no se materializó aduciendo la actual primera edil que daría más voz a los jerezanos. Agotó la legislatura. Algo que empezó a mosquear a los socios de izquierda.
  3. Ganemos y Podemos generaron sus propios cuerpos electorales, es decir, sus propias asambleas, el órgano de participación que decidiría las grandes líneas a seguir. Eran abiertas y había personas que participaban en ambas. El problema fue cuando ambos órganos soberanos llegaron a conclusiones diferentes. Lo que lo dinamitó fue el proceso para exigir cuentas a la alcaldesa, entre otras cosas, por no realizar la incorporación de los despedidos por el ERE municipal. Santiago Sánchez, en 2016 aún líder de Podemos, fue distanciándose del partido morado. Asumió que la línea sería la de Ganemos, lo cual tenía sentido porque era electo por Ganemos, pero no dejaba de ser líder de Podemos. ¿Que hacer? Ganemos pasó de pedir la cabeza de la alcaldesa para que entrase otro concejal como alcalde a tener vía abierta para entrar en su gobierno. Igualmente, una disyuntiva estratégica. Permitir un gobierno en el que a lo más que se aspiraba era a negociar los presupuestos en lugar de ser parte actora en la elaboración y su ejecución desde el gobierno significaba muchas cosas. Una, saltarse el eslogan de campaña. Otra, permitir cambiar las cosas. ¿Qué hacer? IU quiso entrar desde 2015, pero no quería hacerlo solo. Se abría la puerta en 2016. Podemos se oponía. Ángel Cardiel acabó renunciando al acta para centrarse en Podemos. Santiago Sánchez dejó de ser líder de Podemos. Al final, se decidió no entrar en el gobierno local.
  4. La distancia entre las candidaturas populares y Podemos ha sido una realidad a lo largo y ancho del país. Sólo en algunos casos se han mantenido fidelidad. El problema fue que Podemos habló abiertamente de candidaturas autónomas, independientes. Asimismo, en este tiempo Podemos ha sufrido dos grandes cambios. Del alcismo en las encuestas a las decepciones por conseguir resultados insuficientes y por debajo de lo esperado en las elecciones generales, especialmente en el caso de las segundas generales, cuando acudió a las urnas junto a IU y se dejaron entre ambos un millón de votos por el camino. En ese tiempo, el partido de Pablo Iglesias pasó de no permitir la investidura de Pedro Sánchez, que tenía los números gracias a su acuerdo con Ciudadanos, a forzar una moción de censura en su favor el pasado mes de junio, y pactar los futuros Presupuestos Generales. El PSOE, como en las últimas décadas, ha vuelto a ser fundamental no sólo en lo que ocurre en su espectro, sino en lo que ocurre a su izquierda. Esto significa que, de fondo, la distancia entre Ganemos y Podemos es la de dos formas de entender la relación con el PSOE.
  5. Ganemos no cuenta sólo a día de hoy con cinco concejales, sino también con un grupo de activistas que tienen mucho peso y que comparten incluso representación ante colectivos. Hablamos de decenas de personas en un grupo extenso que conocen muchos entresijos de la ciudad, que han acudido a reuniones, que se han pateado las calles con el nombre de Ganemos. Son una buena parte del 15-M. Por otro lado, Ganemos ha sido acusado de haberse institucionalizado demasiado. “A veces esas reuniones interminables te absorben, pero también te hacen avanzar en políticas que luego se transforman en realidad”, vienen a decir desde Ganemos, que niegan haber abandonado la calle porque, entre otras cosas, sus miembros participan en todo tipo de colectivos. “Las moquetas no te sueltan”, vienen a decir desde Podemos. El partido ha participado con menor fuerza que Ganemos pero mantiene apoyos, sede física y una magnifica relación con Teresa Rodríguez.

Así se desemboca en la actualidad. Pero ése es otro análisis que dejamos para una segunda parte.

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